Crónicas de Jorge (VI): Bissau
14 de enero, 2008
Hace algunos días que no escribo, y es que las condiciones de África se han vuelto un poco más reales.
Senegal es un paraíso de turistas al lado de su vecino Guinea Bissau. Pasé un par de días en un lugar tranquilo en la playa antes de cruzar la frontera, necesitaba un descanso de las vacaciones y reponerme porque tenía algunas averías en los pies, eso por lo menos era lo que pensaba porque cuando los tengo realmente averiados son ahora.
Me explico. El "trabajo" de turista sociológico (como lo llamo yo) es muy, pero que muy, exigente físicamente y de tanto patear tenía unas rozaduras en la planta del pie izquierdo que me tenían jodido. Con un par de días, pensé yo, en Diemberin (justo al sur de la desembocadura del Boulon que parte Cassamance en dos) estará resuelto.
Así debía ser, de hecho así fue y cuando partí de allí rumbo a Kabrousse y Buyeye para luego cruzar en canoa hasta Sukuyak y de ahí a Varela (este ultimo lugar sí figura en los mapas que tengo, los otros no) estaba recuperado, el problema es que el transporte aquí, del que ya os hablé en su día, no es todo lo frecuente que uno desearía y cuando tuve que andar cuarenta y pico kilómetros con mochila y la mitad de ellos en terreno arenoso (tipo playa) para luego montar en un camión que iba parando en cada choza que encontraba recogiendo bidones de vino de palmera (que es un mejunje que extraen de hacer un corte en la parte donde se unen las hojas y luego fermentan para hacer un licor muy fuerte y desde mi punto de vista asqueroso al gusto, como agua de coco con vinagre). El trayecto que habrían de ser 3 horas (para otros cuarenta kilómetros, tras haberle estado esperando 5) se convirtió en 3 horas para 25 kilómetros porque tuvo, que yo recuerde, por lo menos 3 averías en esa distancia recorrida, y la ultima de ella ni con la pericia y los cuatro alambres con los que aquí arreglan todo se pudo solucionar. Estaba quemado, quemado, quemado, no podía caminar, mi mochila empapada con el líquido que rezumaban los bidones, hambriento, jodido a fin de cuentas. De a poco, sentado a un lado del camino lleno de polvo y sin nada que hacer esperando a que pasase algo, se me fue pasando el cabreo, joder, ¿qué motivos tengo yo para cabrearme? A fin de cuentas estoy aquí porque lo he elegido, la gente es super-maja y comparten sus plátanos y frutas conmigo y yo en correspondencia compartí mi agua (ahora de repente ya tampoco tengo pero ya no me preocupa), algo pasará seguro, y que no pase nada también es que pase que no pasa nada.
Al cabo de un tiempo indeterminado (no tengo ya baterías en el móvil) oigo un motor, es un 4x4 que se detiene y entre todos los que íbamos en el camión y todos los del coche conseguimos por lo menos empujar al vehículo cargado para que deje la pista transitable y puedan por lo menos los del todo terreno seguir su viaje. Finalmente logra pasar y me dicen los del camión que les pida que me lleven (ya se me había ocurrido, y no es la primera vez que hago dedo, pero siempre lo he hecho solo, nunca he dejado a la gente con la que viajaba para solucionar mi problema) me insisten y finalmente hablo con el conductor del coche y me hace un hueco, me marcho y quedan ellos. No sé, es extraño me hubiese gustado quedarme a compartir su suerte, pero también me gusta la idea de llegar a un lugar en el que reposar mi pie, darme una ducha y quitarme el polvo barrillo que llevo en todo el cuerpo y a ser posible meterme entre pecho y espalda una comida en la que además de arroz con algo, halla patatas fritas agua fresca (me estaré volviendo un pijo).
No os he hablado de la gente del 4x4, eran de una ONG que daba charlas sobre paz y convivencia en la zona, lo cierto es que me parece un poco artificial, hay paz y convivencia desde hace bastante tiempo y por motivos que desconozco y que puedan interesar a ONGs occidentales y a los que vivan de esos recursos, interesa inventarse un conflicto que realmente no existe (por lo menos desde hace unos años) el tema es que la gente se lleva bien, si los de este lado y ese lado de la raya son Diola, son los estados los que hacen los distingos y era el ejercito Senegalés el que comenzó a lanzar bombas a este lado de la línea y cuando ha habido levantamientos militares aquí (en el 99 el ultimo) eran los militares los que estaban en contra del gobierno, nada de movidas étnicas ni parecidas. El tipo que va con los de la ONG es un diputado del país y me habla de que hay que tener buen rollito y todo eso, pero no me concreta, le pregunto "pero ¿es que hay ahora conflicto armado?" y me responde que no, y le pregunto por concreciones de la falta de convivencia y me suelta un discurso difuso. Eso sí, el cuatro por cuatro es bastante nuevo, todos llevan ropa limpia y no tienen jirones como los de la población a la que intentan adoctrinar. Es un poco extraño todo esto.
Por fin me dejan en Santo Domingo donde todo zarrapastroso entro al único hotel del pueblo, pido una habitación y dejo la mochila, sin ducharme ni nada me hundo en la silla de plástico de la terraza y me apalanco con un Sprite frío y siento que todo el cansancio me viene de golpe y que no puedo ni mover un músculo.
"Caraho compadre, ¿desde dónde es que tu viene?". Me espeta una voz en castellano con acento de Cuba.
La misión medica cubana estaba en la mesa de al lado en una pequeña celebración, Alejandro el médico jefe volvía a su país tras dos años aquí destinado.
Me invitan a unirme a su fiesta y me cuentan lo que hacen allí. Joder, esta gente son héroes, qué voluntad de ayuda, qué ejemplo, qué discurso también a la hora de explicarme que ellos hacen lo pueden, pero siempre bajo el mandato de la gente de allí: que el director del hospital que han montado (que es un local) es el que tiene la palabra sobre cómo se han de hacer las cosas porque ellos solo vienen a ayudar, y que las decisiones de cómo aplicar las políticas de prevención o de asistencia o de formación dependen de los locales.
Es la hostia porque lo que están haciendo no es solo curar a la gente, que eso sería pan para hoy y hambre para mañana, están formando a 9 médicos que en pocos años serán los que sigan con esto y a su vez formen a más gente. Ejemplos de buenas prácticas es la maternidad que montaron en un lugar cuyo nombre no puedo recordar y en el que desde que la hicieron no ha habido un solo niño fallecido (y eso es casi un milagro dadas las tasas de mortalidad infantil por millar). Es la hostia, esto es darles la caña y no los peces, como reza el dicho.
La cara de Alejandro reflejaba alegría y tristeza al tiempo, alegría por volver a ver a la familia y a sus hijos tras dos años en los que sólo los vio cuando estaba de vacaciones, pero tristeza por despedirse de mucha gente que forma parte de su vida aquí. Improvisó en el brindis unas palabras emocionantes sobre el deber que todo ser humano tiene para sus semejantes de intentar mejorar las condiciones de vida; esto que he dicho yo lo dijo él, pero mucho más poético y emotivo. Me dan ganas de tener pasaporte cubano. Nunca me he sentido orgulloso de mi "patria", creo que es como cualquier otra y la cambiaría sin problemas; mi patria, creo que ya escribí una vez, es la gente a la que quiero y, si acaso, mi nacionalidad es el idioma, pero lo cierto es que si tuviese que elegir una, probablemente elegiría Cuba. Esa Cuba que ya conocí el año pasado con sus cosas también negativas, pero que puestas en la balanza pesan menos que las positivas.
Me dijeron que antes de marcharme mañana me pasara por su casa y desayunáramos juntos, y tras arreglar los papeles en la frontera (estaba aquí de modo ilegal, ya un día y aunque estaba dentro, tenía que desandar camino para ir a que me pusieran el sello en la línea). El hogar de la misión cubana está a las afueras del pueblo y viven de un modo modesto, nada que ver con los funcionarios internacionales de los que os he hablado otras veces (ONU sobre todo). Un café comentándome los últimos consejos antes de seguir mi camino y a la despedida nos estrechamos las manos. A Alejandro le veré de nuevo en Bissau antes de coger su vuelo (le voy a regalar un libro que me ha gustado y él lo aprovechará, seguro) al resto no creo que el destino nos cruce. Me dan unos analgésicos (ni se me había ocurrido conseguir unos, hay farmacia en el pueblo pero yo ya me he acostumbrado) y me dicen que me cuide algunas otras averías que me han apreciado (una pequeña cicatriz en la frente de un accidente doméstico y una tos) así que les haré caso y permaneceré tres días en Bissau hasta tirar para Bijagos y luego Saltinho donde cruzaré a Conakry.
Pienso en el viaje y creo que finalmente las cosas pasan como deben; seguramente debí coger el camión para aprender sobre la economía local (me estuvieron explicando sobre el campo y lo que da) y sobre la precariedad de los medios; debió pasar el vehículo de la ONG para poder charlar con el diputado, y debí de recalar en ese hotel para encontrarlos de casualidad.
Parto para Bissau en un minibús que me lleva a San Vicente, de nuevo detenido en la carretera, el transbordador acaba de partir y no volverá hasta que se llene en el otro lado. El calor del medio día es insoportable y me tumbo en un banco hecho de troncos finos que se me marcan en el lomo. Antes de cerrar los ojos por un rato me pongo a charlar con Domingo, ¿Y tu estas por aquí por motivos de trabajo? Le pregunto, “bueno más o menos trabajo”, me dice y me explica que es el cura local y que viene de dar misa en Engore (se me había olvidado que es domingo a la mañana) y me cuenta de cómo están las cosas por aquí. Son por lo visto 15 % de católicos, 35 de musulmanes y el resto de animistas pero se llevan bastante bien. Me explica el papel mediador que tuvieron los representantes de todas las religiones tras la guerra. ¿Cuál de ellas -le pregunto- la de liberación, la intervención senegalesa...? “No, la guerra civil que acabó en el 99”. Me cuenta que la rebelión militar no tuvo un triunfo inmediato y que el presidente llamó a la ayuda internacional; y de la otra Guinea y de Senegal bajaron y subieron tropas para ayudarle, pero ocurrió que la población, que hasta entonces no se había metido mucho porque pensaba que era un conflicto entre militares descontentos y gobierno de turno, resultó que vio como una ocupación externa la venida de militares extranjeros y se unió a la rebelión con lo que le salió el tiro por la culata al presidente, que finalmente fue depuesto.
De todos modos y es una cosa que me extraña que ocurra aquí y no como en América latina, cuando un golpe triunfa, no suelen cargarse al anterior, de hecho sigue andando por ahí y a veces hasta vuelve a presentarse o a dar otro golpe tras un tiempo, pasó en Mauritania con Uld Dada, pasó en Senegal y pasa aquí, incluso en la Sierra Leona del FRU, cogieron al cabrón del líder y no se lo cargaron.
Bueno, me dejo de rollos, le pregunto también sobre la religión animista, si tienen estructura jerárquica como la católica o la musulmana y me cuenta que sí, pero que es una cosa complicada porque los líderes no son solo religiosos, sino también políticos, y que (y esto lo complemento con la información que me dio Toti) en cada pueblo hay como una especie de Jefe que es el que se encarga de cuidar los Fetiches, que son los lugares sagrados, y que también hay un grupo de gentes importantes que le ayudan custodiando los sitios y que esas gentes son gentes en las que el pueblo confía porque han demostrado su valía por su trayectoria como personas: buenos trabajadores, justos en sus decisiones... me dice el cura católico que funciona este sistema social perfectamente, mejor de lo que podríamos pensar a priori.
También sobre la estructura del trabajo, que sólo vi a mujeres recogiendo en los arrozales, me cuentan que la mujer es la que toca las plantas, y que no toca la tierra, y que es el hombre quien toca la tierra, quien rotura y quien planta, que está hecha así la división del trabajo.
Llego por fin a Bissau.
Bissau es como el resto de las ciudades africanas (subsaharianas y etíopes) que conozco, una serie de edificios en un estado de conservación francamente mejorables en torno a una pocas calles asfaltadas; el resto son caminos de tierra (barro en época de lluvia) llenos de infraviviendas. En los mercados hay dos tipos de tiendas, los almacenes abarrotados de productos a menudo gestionados por Mauritanos, Libaneses, o gente del Magreb y que tienen sus mercancías apiladas de tal modo que ya no caben más, y los pequeños puestos callejeros en los que, sobre un trapo, venden minoristas: un conjunto de naranjas, o un grupo de plátanos, otros venden medicinas sin caja, de fabricación china y sin prospecto (debe ser muy nocivo tomárselas tras haber estado expuestas al sol durante días)... La imagen sería deprimente pero, no sé, será que me he acostumbrado y lo cierto es que estas figuras yendo y viniendo, recortadas por los faros de los automóviles (las únicas luces que se ven) en el polvo que levantan, este calor pegajoso, esos olores a fritangas deliciosas y al instante a alcantarilla, esas músicas estridentes y saturadas que parece que se suicidan desde un loro cochambroso con el casete llorando la falta de baterías, eso poco a poco se mete en la piel.
Hay veces, que sí estoy quemado, pero hoy me tardaron 1 hora en hacer una pizza (estaba ya harto de arroz con pescado) y no me molestó en absoluto, a veces hay que dejar pasar los ratos.
En el hotel en el que estoy me dieron junto con la llave, una vela y un espray insecticida. Bueno, esto es Bissau de verdad, hay otra Bissau. Hay en muchas capitales del tercer mundo, ciudades fuera de las ciudades, ciudades de guardias en las puertas, ciudades que no suelen estar lejos de los aeropuertos internacionales, ciudades donde se juntan las embajadas y los embajadores, los banqueros y los representantes de USAID, UNICEF, ONU, UE.... Donde luego hablarán supongo de qué hacer y qué no hacer, pero yo me quedo con el hogar de la misión cubana de Santo Domingo.
Hoy a la vuelta del cíber pasé por la puerta de un hotel lujosísimo, estaba vacío, solo un vehículo blanco, con su larga antena UN, en las puertas. No digo que no hagan nada (aunque lo piense), parece que dos países más abajo tuvieron más o menos éxito con el UNMISIL, aunque también hay MINURSOs ineficaces. Lo cierto es que cuando las cosas están calentitas a los que mandan son a los de Nigeria y a los de Ghana.
De eso ya os cuento otro rato.
Perdonad la chapa. Había escrito las conversaciones en cursiva y algunas otras cosas pero la mierda de la velocidad de conexión hace que tenga que ver el correo como HTML básico y me elimina esas pijadas. Rnova, haz lo que estimes. Os escribo a todos a la vez porque las comunicaciones son caras, lentas y escasas.
Hace algunos días que no escribo, y es que las condiciones de África se han vuelto un poco más reales.
Senegal es un paraíso de turistas al lado de su vecino Guinea Bissau. Pasé un par de días en un lugar tranquilo en la playa antes de cruzar la frontera, necesitaba un descanso de las vacaciones y reponerme porque tenía algunas averías en los pies, eso por lo menos era lo que pensaba porque cuando los tengo realmente averiados son ahora.
Me explico. El "trabajo" de turista sociológico (como lo llamo yo) es muy, pero que muy, exigente físicamente y de tanto patear tenía unas rozaduras en la planta del pie izquierdo que me tenían jodido. Con un par de días, pensé yo, en Diemberin (justo al sur de la desembocadura del Boulon que parte Cassamance en dos) estará resuelto.
Así debía ser, de hecho así fue y cuando partí de allí rumbo a Kabrousse y Buyeye para luego cruzar en canoa hasta Sukuyak y de ahí a Varela (este ultimo lugar sí figura en los mapas que tengo, los otros no) estaba recuperado, el problema es que el transporte aquí, del que ya os hablé en su día, no es todo lo frecuente que uno desearía y cuando tuve que andar cuarenta y pico kilómetros con mochila y la mitad de ellos en terreno arenoso (tipo playa) para luego montar en un camión que iba parando en cada choza que encontraba recogiendo bidones de vino de palmera (que es un mejunje que extraen de hacer un corte en la parte donde se unen las hojas y luego fermentan para hacer un licor muy fuerte y desde mi punto de vista asqueroso al gusto, como agua de coco con vinagre). El trayecto que habrían de ser 3 horas (para otros cuarenta kilómetros, tras haberle estado esperando 5) se convirtió en 3 horas para 25 kilómetros porque tuvo, que yo recuerde, por lo menos 3 averías en esa distancia recorrida, y la ultima de ella ni con la pericia y los cuatro alambres con los que aquí arreglan todo se pudo solucionar. Estaba quemado, quemado, quemado, no podía caminar, mi mochila empapada con el líquido que rezumaban los bidones, hambriento, jodido a fin de cuentas. De a poco, sentado a un lado del camino lleno de polvo y sin nada que hacer esperando a que pasase algo, se me fue pasando el cabreo, joder, ¿qué motivos tengo yo para cabrearme? A fin de cuentas estoy aquí porque lo he elegido, la gente es super-maja y comparten sus plátanos y frutas conmigo y yo en correspondencia compartí mi agua (ahora de repente ya tampoco tengo pero ya no me preocupa), algo pasará seguro, y que no pase nada también es que pase que no pasa nada.
Al cabo de un tiempo indeterminado (no tengo ya baterías en el móvil) oigo un motor, es un 4x4 que se detiene y entre todos los que íbamos en el camión y todos los del coche conseguimos por lo menos empujar al vehículo cargado para que deje la pista transitable y puedan por lo menos los del todo terreno seguir su viaje. Finalmente logra pasar y me dicen los del camión que les pida que me lleven (ya se me había ocurrido, y no es la primera vez que hago dedo, pero siempre lo he hecho solo, nunca he dejado a la gente con la que viajaba para solucionar mi problema) me insisten y finalmente hablo con el conductor del coche y me hace un hueco, me marcho y quedan ellos. No sé, es extraño me hubiese gustado quedarme a compartir su suerte, pero también me gusta la idea de llegar a un lugar en el que reposar mi pie, darme una ducha y quitarme el polvo barrillo que llevo en todo el cuerpo y a ser posible meterme entre pecho y espalda una comida en la que además de arroz con algo, halla patatas fritas agua fresca (me estaré volviendo un pijo).
No os he hablado de la gente del 4x4, eran de una ONG que daba charlas sobre paz y convivencia en la zona, lo cierto es que me parece un poco artificial, hay paz y convivencia desde hace bastante tiempo y por motivos que desconozco y que puedan interesar a ONGs occidentales y a los que vivan de esos recursos, interesa inventarse un conflicto que realmente no existe (por lo menos desde hace unos años) el tema es que la gente se lleva bien, si los de este lado y ese lado de la raya son Diola, son los estados los que hacen los distingos y era el ejercito Senegalés el que comenzó a lanzar bombas a este lado de la línea y cuando ha habido levantamientos militares aquí (en el 99 el ultimo) eran los militares los que estaban en contra del gobierno, nada de movidas étnicas ni parecidas. El tipo que va con los de la ONG es un diputado del país y me habla de que hay que tener buen rollito y todo eso, pero no me concreta, le pregunto "pero ¿es que hay ahora conflicto armado?" y me responde que no, y le pregunto por concreciones de la falta de convivencia y me suelta un discurso difuso. Eso sí, el cuatro por cuatro es bastante nuevo, todos llevan ropa limpia y no tienen jirones como los de la población a la que intentan adoctrinar. Es un poco extraño todo esto.
Por fin me dejan en Santo Domingo donde todo zarrapastroso entro al único hotel del pueblo, pido una habitación y dejo la mochila, sin ducharme ni nada me hundo en la silla de plástico de la terraza y me apalanco con un Sprite frío y siento que todo el cansancio me viene de golpe y que no puedo ni mover un músculo.
"Caraho compadre, ¿desde dónde es que tu viene?". Me espeta una voz en castellano con acento de Cuba.
La misión medica cubana estaba en la mesa de al lado en una pequeña celebración, Alejandro el médico jefe volvía a su país tras dos años aquí destinado.
Me invitan a unirme a su fiesta y me cuentan lo que hacen allí. Joder, esta gente son héroes, qué voluntad de ayuda, qué ejemplo, qué discurso también a la hora de explicarme que ellos hacen lo pueden, pero siempre bajo el mandato de la gente de allí: que el director del hospital que han montado (que es un local) es el que tiene la palabra sobre cómo se han de hacer las cosas porque ellos solo vienen a ayudar, y que las decisiones de cómo aplicar las políticas de prevención o de asistencia o de formación dependen de los locales.
Es la hostia porque lo que están haciendo no es solo curar a la gente, que eso sería pan para hoy y hambre para mañana, están formando a 9 médicos que en pocos años serán los que sigan con esto y a su vez formen a más gente. Ejemplos de buenas prácticas es la maternidad que montaron en un lugar cuyo nombre no puedo recordar y en el que desde que la hicieron no ha habido un solo niño fallecido (y eso es casi un milagro dadas las tasas de mortalidad infantil por millar). Es la hostia, esto es darles la caña y no los peces, como reza el dicho.
La cara de Alejandro reflejaba alegría y tristeza al tiempo, alegría por volver a ver a la familia y a sus hijos tras dos años en los que sólo los vio cuando estaba de vacaciones, pero tristeza por despedirse de mucha gente que forma parte de su vida aquí. Improvisó en el brindis unas palabras emocionantes sobre el deber que todo ser humano tiene para sus semejantes de intentar mejorar las condiciones de vida; esto que he dicho yo lo dijo él, pero mucho más poético y emotivo. Me dan ganas de tener pasaporte cubano. Nunca me he sentido orgulloso de mi "patria", creo que es como cualquier otra y la cambiaría sin problemas; mi patria, creo que ya escribí una vez, es la gente a la que quiero y, si acaso, mi nacionalidad es el idioma, pero lo cierto es que si tuviese que elegir una, probablemente elegiría Cuba. Esa Cuba que ya conocí el año pasado con sus cosas también negativas, pero que puestas en la balanza pesan menos que las positivas.
Me dijeron que antes de marcharme mañana me pasara por su casa y desayunáramos juntos, y tras arreglar los papeles en la frontera (estaba aquí de modo ilegal, ya un día y aunque estaba dentro, tenía que desandar camino para ir a que me pusieran el sello en la línea). El hogar de la misión cubana está a las afueras del pueblo y viven de un modo modesto, nada que ver con los funcionarios internacionales de los que os he hablado otras veces (ONU sobre todo). Un café comentándome los últimos consejos antes de seguir mi camino y a la despedida nos estrechamos las manos. A Alejandro le veré de nuevo en Bissau antes de coger su vuelo (le voy a regalar un libro que me ha gustado y él lo aprovechará, seguro) al resto no creo que el destino nos cruce. Me dan unos analgésicos (ni se me había ocurrido conseguir unos, hay farmacia en el pueblo pero yo ya me he acostumbrado) y me dicen que me cuide algunas otras averías que me han apreciado (una pequeña cicatriz en la frente de un accidente doméstico y una tos) así que les haré caso y permaneceré tres días en Bissau hasta tirar para Bijagos y luego Saltinho donde cruzaré a Conakry.
Pienso en el viaje y creo que finalmente las cosas pasan como deben; seguramente debí coger el camión para aprender sobre la economía local (me estuvieron explicando sobre el campo y lo que da) y sobre la precariedad de los medios; debió pasar el vehículo de la ONG para poder charlar con el diputado, y debí de recalar en ese hotel para encontrarlos de casualidad.
Parto para Bissau en un minibús que me lleva a San Vicente, de nuevo detenido en la carretera, el transbordador acaba de partir y no volverá hasta que se llene en el otro lado. El calor del medio día es insoportable y me tumbo en un banco hecho de troncos finos que se me marcan en el lomo. Antes de cerrar los ojos por un rato me pongo a charlar con Domingo, ¿Y tu estas por aquí por motivos de trabajo? Le pregunto, “bueno más o menos trabajo”, me dice y me explica que es el cura local y que viene de dar misa en Engore (se me había olvidado que es domingo a la mañana) y me cuenta de cómo están las cosas por aquí. Son por lo visto 15 % de católicos, 35 de musulmanes y el resto de animistas pero se llevan bastante bien. Me explica el papel mediador que tuvieron los representantes de todas las religiones tras la guerra. ¿Cuál de ellas -le pregunto- la de liberación, la intervención senegalesa...? “No, la guerra civil que acabó en el 99”. Me cuenta que la rebelión militar no tuvo un triunfo inmediato y que el presidente llamó a la ayuda internacional; y de la otra Guinea y de Senegal bajaron y subieron tropas para ayudarle, pero ocurrió que la población, que hasta entonces no se había metido mucho porque pensaba que era un conflicto entre militares descontentos y gobierno de turno, resultó que vio como una ocupación externa la venida de militares extranjeros y se unió a la rebelión con lo que le salió el tiro por la culata al presidente, que finalmente fue depuesto.
De todos modos y es una cosa que me extraña que ocurra aquí y no como en América latina, cuando un golpe triunfa, no suelen cargarse al anterior, de hecho sigue andando por ahí y a veces hasta vuelve a presentarse o a dar otro golpe tras un tiempo, pasó en Mauritania con Uld Dada, pasó en Senegal y pasa aquí, incluso en la Sierra Leona del FRU, cogieron al cabrón del líder y no se lo cargaron.
Bueno, me dejo de rollos, le pregunto también sobre la religión animista, si tienen estructura jerárquica como la católica o la musulmana y me cuenta que sí, pero que es una cosa complicada porque los líderes no son solo religiosos, sino también políticos, y que (y esto lo complemento con la información que me dio Toti) en cada pueblo hay como una especie de Jefe que es el que se encarga de cuidar los Fetiches, que son los lugares sagrados, y que también hay un grupo de gentes importantes que le ayudan custodiando los sitios y que esas gentes son gentes en las que el pueblo confía porque han demostrado su valía por su trayectoria como personas: buenos trabajadores, justos en sus decisiones... me dice el cura católico que funciona este sistema social perfectamente, mejor de lo que podríamos pensar a priori.
También sobre la estructura del trabajo, que sólo vi a mujeres recogiendo en los arrozales, me cuentan que la mujer es la que toca las plantas, y que no toca la tierra, y que es el hombre quien toca la tierra, quien rotura y quien planta, que está hecha así la división del trabajo.
Llego por fin a Bissau.
Bissau es como el resto de las ciudades africanas (subsaharianas y etíopes) que conozco, una serie de edificios en un estado de conservación francamente mejorables en torno a una pocas calles asfaltadas; el resto son caminos de tierra (barro en época de lluvia) llenos de infraviviendas. En los mercados hay dos tipos de tiendas, los almacenes abarrotados de productos a menudo gestionados por Mauritanos, Libaneses, o gente del Magreb y que tienen sus mercancías apiladas de tal modo que ya no caben más, y los pequeños puestos callejeros en los que, sobre un trapo, venden minoristas: un conjunto de naranjas, o un grupo de plátanos, otros venden medicinas sin caja, de fabricación china y sin prospecto (debe ser muy nocivo tomárselas tras haber estado expuestas al sol durante días)... La imagen sería deprimente pero, no sé, será que me he acostumbrado y lo cierto es que estas figuras yendo y viniendo, recortadas por los faros de los automóviles (las únicas luces que se ven) en el polvo que levantan, este calor pegajoso, esos olores a fritangas deliciosas y al instante a alcantarilla, esas músicas estridentes y saturadas que parece que se suicidan desde un loro cochambroso con el casete llorando la falta de baterías, eso poco a poco se mete en la piel.
Hay veces, que sí estoy quemado, pero hoy me tardaron 1 hora en hacer una pizza (estaba ya harto de arroz con pescado) y no me molestó en absoluto, a veces hay que dejar pasar los ratos.
En el hotel en el que estoy me dieron junto con la llave, una vela y un espray insecticida. Bueno, esto es Bissau de verdad, hay otra Bissau. Hay en muchas capitales del tercer mundo, ciudades fuera de las ciudades, ciudades de guardias en las puertas, ciudades que no suelen estar lejos de los aeropuertos internacionales, ciudades donde se juntan las embajadas y los embajadores, los banqueros y los representantes de USAID, UNICEF, ONU, UE.... Donde luego hablarán supongo de qué hacer y qué no hacer, pero yo me quedo con el hogar de la misión cubana de Santo Domingo.
Hoy a la vuelta del cíber pasé por la puerta de un hotel lujosísimo, estaba vacío, solo un vehículo blanco, con su larga antena UN, en las puertas. No digo que no hagan nada (aunque lo piense), parece que dos países más abajo tuvieron más o menos éxito con el UNMISIL, aunque también hay MINURSOs ineficaces. Lo cierto es que cuando las cosas están calentitas a los que mandan son a los de Nigeria y a los de Ghana.
De eso ya os cuento otro rato.
Perdonad la chapa. Había escrito las conversaciones en cursiva y algunas otras cosas pero la mierda de la velocidad de conexión hace que tenga que ver el correo como HTML básico y me elimina esas pijadas. Rnova, haz lo que estimes. Os escribo a todos a la vez porque las comunicaciones son caras, lentas y escasas.

1 comentario:
Para los que os vayáis interesando por África,tenéis a vuestra disposición una biblioteca de estudioa africanos en la calle Gaztambide,no recuerdo si un poco más arriba o más abajo de la librería Altair,en Madrid,también muy recomendable.El problema es que se trata de una biblioteca de investigación y tenéis que pedir algún dcumento a algún tutor o algo así para poder acceder a su uso.También es extremadamente recomendable una visita al Museo Africano de los misioneros combonianos en la calle Arturo Soria.Es pequeñito,pero os hacen una visita guiada interesantísima,sobre todo porque la mayoría de los combonianos que andan por allí han pasado largas décadas en ese continente,conocen las costumbres y lenguas locales y sobre cada objeto allí depositado os referirán mil y una anécdotas.No os asustéis porque sean curas,la mayoría tiene una mentalidad liberal,y más de uno me contó que era partidario de la distribución gratuita de condones si con eso se conseguía frenar el sida.Hace mucho que dejaron de interesarse por el número de bautizos y comuniones para concentrarse en ayudar al prójimo en la medida de lo posible.Id y vedlo,aunque sus horarios son extremadamente extraños y debe confirmarse la visita pr teléfono.Lo qu si qe no recomiendo es la visita al museo etnológico de Madrid.Es un edificio deprimente,a medio camino entre el circo de Barnum y una sala de autopsias,residuo anticuado de la época victoriana en la que se fundó,donde se exponen como liofilizadas y absolutamente descontextualizadas un montón de fetiches,tambores,armas,etc que en su día se trajeron como botín de guerra unos cuantos pirados cn aires de científicos.Nada sabréis ni nada os contarán sobre quienes las utilizaron,y ni siquiera veréis sus fotos.Si váis a Africa aprended algo sobre ella primero,no sea que,como el amigo del blog,se crea que los blancos hemos ido alli solamente a arrasar aquello.A veces se lvida que siempre ha habido blancos en África,tanto en el norte como en el sur,pero eso es otra historia.
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