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17 de febrero de 2008


Crónicas de Jorge (IX): Sierra Leona (Kono, Kenema, Bo...)

16 de febrero, 2008

Ya vuelvo a estar On line, en el interior de Sierra Leona el Inet era lento y caro pero ahora estoy en Monrovia donde todo vuelve a ser fácil.

Os cuento la última semana en algún trozo adaptado del diario.

En Freetown, los poda podas (que es el nombre del las furgonetas tipo Nissan Vanette) en las que nos apretujamos los pasajeros y hacen función de autobús, tienen pintado en la parte delantera dos tipos de frases.

O son "Manchester United" o "Chelsea" o cosas por el estilo, o son "Fear the judgement day" o "God Bless you"...

Lo primero es porque están locos por la Premier League y por el futbol en general. Hay mogollón de tiendas de camisetas de futbol (a 4 o 5 € al cambio) en las que se pueden encontrar de todos los equipos. Me entretuve preguntando a uno de ellos sobre cual eran las mas vendidas y me dijo que M. United y Arsenal y luego le pregunte que de las españolas cual vendía más (esperaba un Barça, porque he visto mil camisetas de Etoo que es un héroe no solo en su país sino en toda África) pero el tipo de dijo que últimamente más del Madrid.

Otra cosa que parece ser importante en la vida del país es la religión y claro, no pude desperdiciar la ocasión y el domingo pasado buen cristiano fui a misa ;-) y no sólo a una, fui a 3, aunque ninguna completa. No, no os preocupéis no me he cambiado de bando ni me han lavado el coco, es que quería ver como eran. Aquí hay mucho metodista, pentecostal, testigos... y las misas las cantan y me apetecía ver (o por lo menos intentarlo) una misa con góspel, y aunque ninguna de las que fui satisfizo esa apetencia, fueron interesantes.

En la primera eran Anglicanos y era como en las películas, entraban en procesión por el espacio que hay entre los bancos los curas (5) todos vestidos como para una gran ceremonia y los feligreses cantaban todos con su libro de himnos, incluso al ver que yo no cantaba y no tenía ninguno me trajeron uno. La misa tiene una especie de programa que reparten según entras en el que vienen desglosados los puntos del "orden del día" esto es, que se va a cantar, que se va a leer, una sección dentro de la propia ceremonia en la que comentan las noticias de la parroquia..... y la gente va toda de punta en blanco con trajes ellos y alguna de ellas hasta pamela, yo soy el único que va en shorts y me corta un poco.

Aunque mola la acústica, S. George tiene unos 200 años y un órgano de tubos y la gente canta bien y se lo creen, no es lo que busco así que antes de acabar me piro.

Casi enfrente hay otra, metodista de Wesley (es que tienen sus subdivisiones). Esperaba un "oh, happy day" del estilo de sister act, pero era más bien un "kumbaya my lord" no se si me explico, de todos modos la solista era buena, aunque el calor era horrible.

El tercero, metodista también pero de otra rama, era un tipo peculiar, como esos predicadores que se ven por la tele de los USA, y gritaba y sudaba como un cerdo y en el fondo del recinto había una batería que de vez en cuando, tras alguna frase pactada con a alguna señal que no percibí, pegaba un redoble tras algún trozo de arenga, un Chimpun breve no más. Creo recordar que eso se hizo en alguna emisora de radio en España, que el locutor tenía un plato y de vez en cuando le daban.

En los días siguientes me metí en el interior de Selona y marché para Kono.

Quien más quien menos conoce Sierra Leona por los diamantes y joder, efectivamente la visita no habría estado completa si no hubiese ido a esa ciudad pese a que no viene en las guías turísticas (por lo menos en la mía) .

Si tuviese que imaginarme un pueblo de buscadores de oro en la época del viejo oeste probablemente lo pintaría de modo muy parecido a lo que vi.

Kono es una ciudad/pueblo sin calles asfaltadas y cuando cae la noche todo son las llamitas amarillas encerradas en el cristal de las lámparas de fuel. Proliferan dos tipos de comercios, los de palas, cribas, picos, botas de agua... y demás utensilios para la minería extractiva de diamantes (a cielo abierto, ahora os cuento como) y las casas con cristales oscuros o de espejo que no permiten ver su interior y que están gestionadas por Libaneses casi en su totalidad, en cuyas puertas pone siempre "Diamond office, buy and sell, sponsor...". También había bares nocturnos en los que los cansados mineros se funden los Leones viendo al Blackburn Rovers contra el que toque mojándose el gaznate con una Star. (la cerveza local más vendida)

Lo de sponsor es porque la licencia de explotación de un trozo de tierra es carísima para las posibilidades de un S.Leones medio por lo que entre las modalidades de "contrato" que se usan están la de asociación de varios mineros para poder permitirse un "plot" o punto de explotación, o sobre todo la de que un Libanes compre la licencia y permita currar en "su" tierra a un grupo de Leoneses a cambio de la exclusividad de la compra de lo en encuentren al precio que el establece (a esto es a lo que se refieren con sponsor), entre estas opciones hay todo un abanico, desde los que curran a salario hasta los que lo hacen un tiempo determinado para el dueño de la licencia y otro tiempo para ellos en el mismo suelo con permiso del propietario.

Los únicos blancos que se ven por aquí como digo son los interesados en este negocio, tan es así que cuando a la tarde me fui a dar una vuelta por un pueblo cercano, los niños me saludaban con la mano y no gritaban "White man" como otras veces sino "Libanís, Libanís".

Me hice colega de Saliu, me metió en su casa incluso (una habitación nada más) y el se fue a casa de un "hermano suyo" y al día siguiente me acompaño a ver una explotación con unos "hermanos". Era impresionante, barrizales color café con leche llenos de tipos que cavaban el barro y lo cribaban en espera de encontrar un brillo que les hiciese un poco menos pobres, así todo el día, 7 días a la semana de 8 a 17 según me dijeron. No se si habéis visto el libro de Workers de Salgado la foto de la explotación minera en la que salen como hormiguitas miles de trabajadores, creo que también es aquí en África, pues esto es parecido pero a pequeña escala (en la que yo estuve) pero creo que las grandes explotaciones, las que pertenecen a multinacionales son de ese tamaño.

No pude ni fotografíala ni ir a una mayor, se mosquearon bastante cuando saqué la cámara (y eso que lo hice despacio para que vieran la intención y tuviesen tiempo de pararme si no querían) no los mineros en sí sino los "seguratas" del sitio. Hacía muchas preguntas me dijeron y no se creían que no fuese periodista "turista, te lo juro" la gente esta muy muy susceptible con según que temas, locos por estas piedras y es realmente una fiebre. Se puede comprender como en un país con una renta per cápita inferior a un dólar al día, una piedra de estas una piedra de las de un milagro (pequeñas se encuentran a menudo, pero de muchas "carat" o kilates no tantas), es como si te toca la lotería, te puede sacar de pobre, y eso que aquí las venden por menos de 100 veces su precio de allí.

Bueno Kono no es exactamente como un pueblo minero del oeste, en los pueblos mineros no había muchas casas ennegrecidas por el fuego ni reventadas sin techo por las granadas. La guerra fue hace no tanto aunque nunca pregunto (su guerra todavía duele a mi) ellos a veces te cuentan, y no hablan del FRU, los llaman sólo los "rebeldes". Igual soy un poco cobarde pero prefiero no oír según que cosas, me falta estomago. Ya vi y leí bastante y aunque me gusta que me cuenten las cosas de viva voz, en este caso me alegro de que me lleguen soporte papel tanto las fotos de Gervasio Sánchez como los relatos de Campbell.


Kenema.

Tanto Kenema como Bo no tienen nada, pero a veces los sitios no son las cosas que hay en ellos sino las personas que los habitan.

Andaba tomando la cena a la luz de un candil en un puesto de la calle principal cuando me entra Ibrahím, nos ponemos a hablar de mil cosas, de cómo es aquí esto y allí lo otro y la conversación deriva en que es músico y yo técnico de sonido. Me invita a su "estudio" a la mañana siguiente.

Son increíble las cosas que se pueden hacer con un Fruity loops, un pc viejo, un micro dinámico un poco de gomaespuma para aislar y algo de gasolina en un generador. Sólo hace falta talento, me da un poco de vergüenza sentirme un tco de sonido quemado que a veces piensa que está a la vuelta de muchas cosas y no le ilusiona ya el "ruido" cuando veo tanta pasión por crear, por salvar los problemas y poner una voz a una base, por pegar bits y palabras para venderlas en un casete. Ibrahim canta pero es un estudio que no es suyo solo, lo tienen unos "hermanos" y me ponen un poco de todo lo que hacen, aquí se escucha reague aunque triunfa también un reagaton blando y también rapean.

Me cuenta que hay por lo visto un estudio bueno en Free, que lo lleva un europeo y que la "productora" se lleva el 65 % de los beneficios, me lo dice quejándose y pienso yo que todavía me parece poco, aquí las discográficas se llevan más incluso, pero no le digo nada.

Cuando pega las palabras es para hacer canciones sobre amor, amistad y algunas veces reivindicativas, pero no mucho. En la conversación de la cena de anoche, cuando se mostraba descontento de cómo iba el país, por la corrupción acabamos hablando de democracia y de las formas que tienen y de que no sólo es poner un papel en una urna, que también es hacer tejido social "No lo entiendes, esto es África" "y qué, acaso Ghana no lo es?", ellos lo están trabajando esa vía, sindicatos, asociaciones.

Pienso que a veces para hacer las cosas sólo hay empezar a creer en ellas, pero me guardo en esta ocasión también mis palabras, no quiero ser el típico guiri que lleva dos días en un sitio y va dando lecciones de lo que hay que hacer, es sólo que me jode su "esto es África" cuando tienen que pagar una mordida o cuando algo se avería o cuando no hay vehículo, pero esto ya creo que os lo he contado.

Monrovia es también pegajosa 85% de humedad y me salen granos en la espalda y en la cintura de estar todo el día empapado en sudor, tengo a veces (las veces que hay suerte y hay energía eléctrica) que elegir entre poner la red o el ventilador del techo, que por estar encima de las camas hacen que no sea posible las dos cosas. Entre calor y la posible malaria, elijo la posible malaria. Igual pensáis que no es acertado, pero eso es porque podéis dormir toda la noche de un tirón. De todos modos tomo mis pirulas de Lariam me dan ciertas garantias, no le pierdo el respeto al sitio como alguien me escribe.

Ya os cuento más en el próximo.

11 de febrero de 2008


Crónicas de Jorge (VIII): Freetown

5 de febrero, 2008

Hace mucho que no escribo pero es que las comunicaciones en la "alta Guinea" eran complicadas y las telecomunicaciones de unos y ceros imposibles.


Ahora estoy en Sierra Leona y afortunadamente las cosas no están tan mal como hubiese pensado en un principio.

Después de todas las noticas que nos llegaron a Europa en los primero años de esta década y de haber leído "Diamantes de Sangre" de Greg Campbell (muy bueno por cierto) suponía que por desgracia esto sería una especie de infierno de Dante y que el dolor y la tristeza estaría presente en la conciencia colectiva. Pensaba por ello estar sólo lo mínimo para cruzar, pero como tantas otras veces una cosa es el mito que nos queda (lo mismo me preguntaba la gente cuando volví de Etiopía ¿y la gente se está muriendo de hambre? –pues no) y otra la realidad.

Antes de llegar aquí (igual creéis que soy un poco cruel) pensaba que era una suerte que la esperanza de vida fuese sólo de 41 años, porque un país que ha sufrido una tragedia como esta es difícil que tenga una convivencia normalizada si las victimas y los verdugos comparten las calles y estos últimos en muchos casos ni siquiera han sido encausados, pensaba que casi todos los que sufrieron las carnicerías del RUF, y de los Kamajor y del propio ejercito nacional eran adultos de más de 25 años y que se daba esa circunstancia demográfica, en unos pocos años este drama pertenecería a una historia enterrada.

Afortunadamente (y es un poco precipitado este juicio porque llevo aquí sólo unos días) no ha está haciendo falta. Me dice un cura local que no deja de sorprenderle la capacidad que tiene la gente de aquí de empezar de nuevo, de empezar cada día, (y los ves de un optimista que flipas) que lo jodido no es lo que pasó, sino lo que sigue pasando. Me explica que de nada sirve que haya talleres para formación profesional de ex niños soldados, o de mutilados, o de población en general si luego no hay empleo. Comparto con él el punto de vista. En mi poco tiempo aquí he visto a mucha mucha gente sin nada que hacer, sólo esperando, matando el rato, deambulando. Ese es un problema no solo de Selona (como aquí la dicen) sino de casi todos los países de la zona.

En la monografía que el ministerio de asuntos exteriores (a ver si se ponen las pilas) no tiene actualizada, no dice que hubo aquí elecciones en el segundo semestre del año pasado, y que el nuevo presidente Ernest Bai Koroma (apellido como el anterior pero no son familia) del APC parece que tiene ilusionada a mucha gente, les ha hecho promesas de energía, agua y educación y cuando le pregunto a alguno que me ha hablado del asunto si podrá cumplirlas me dice, que "bueno, acaba de empezar, pero creo que si". Sin duda la ayuda internacional ayudará bastante para aliviar los problemas, el camino entre Kabala y Freetown está lleno de aldeas con carteles en los que cada uno pone lo que ha aportado, aquí los ingleses pusieron una escuela, en el siguiente pueblo los japoneses un centro de salud, más allá la cooperación española ha hecho pozos, luego la UE está reparando la carrera.

El gobierno sin embargo también va haciendo lo que puede. Me da placer ver que en el hotel pone que el 7,5% de la factura son impuestos, mola que haya estado, que el estado comience a funcionar.

Es un problema endémico de África la corrupción y el clientelismo, pero estas dos cosas necesitan estado para poder funcionar, no existe corrupción si no hay mordidas que pagar para evitar cumplir las leyes (por lo tanto hacen falta leyes y estado) y no existe tampoco el clientelismo si no hay prebendas desde la administración que otorgar, también hace falta estado.

Normalmente existe una especie de ecosistema regulado que hace que el grado de estas dos enfermedades exprima la teta de la vaca que las alimenta pero no la mate, hay sin embargo casos en los que el "ecosistema" se rompe y el estado colapsa, eso ha pasó aquí, ha pasado en Liberia, en RDC, en Somalia... (*)

Es entonces cuando la tierra se convierte en reinos de Taifas y ocurren autenticas atrocidades.

En principio el problema aquí (y por simplificarlo mucho, mucho, pero que mucho) era que había muchas riquezas en manos de unos pocos y corruptos y surgió el "Frente Revolucionario Unido" que tenía un discurso crítico de este reparto desigual, incluso al principio tuvo eco en la población y el apoyo de lideres internacionales que defienden movimientos de liberación nacional y revolucionarios, como Gadafi. Pero el discurso se disolvió pronto en los beneficios que reportaba el tráfico de diamantes.

La historia de este país ha estado lastrada por esa riqueza, ha sido un cúmulo de golpes y contra golpes de estado, de grupos armados controlando territorios... y no se puede decir que es que ellos tengan la culpa de todo, nosotros hemos puesto nuestra parte.

La ONU cometió errores (aunque luego aciertos) al decretar un embargo de armamento a las dos partes en conflicto, el gobierno legitimo y electo y el FRU, que pese al embargo seguía recibiendo vía Liberia (Taylor hizo lo suyo) todo el armamento que precisaba, por tanto no tenía forma de defenderse en igualdad de condiciones.

También sancionó la decisión del gobierno de contratar a "Executive Outcomes" (antes de Blackwaters la mayor "empresa de guerra" que había) para ayudarle a controlar la situación.

Las tropas del ECOMOG (de interposición enviadas por la ECOWAS, que luego cambiaron sus cascos por los de UNAMISIL, los azules de la UN) tenían intereses en la zona, sobre todo los nigerianos que quieren poner aquí sus zarpas, o en otros casos sus soldados no tenían mucho interés en dejarse el pellejo en una guerra ajena.

Las empresas diamantíferas (deBeers) miraba para otro lado e incluso tras el proceso de Kimberley los "documentos" de identidad que todo diamante debe poseer para asegurar que no viene manchado de sangre de Angola, Congo o Sierra, son sólo recomendables cuando existía la posibilidad de implementar un sistema inequívoco de identificación del origen de una piedra mediante espectrograma, pero se denegó esta opción por intereses.

.... estoy pensando que igual os suena todo esto a chino y que os aburro, a mi me parece interesante, si alguno me lo demanda le amplio la info.

Bueno en lo que respecta a las aventuras particulares no hay mucho que contar, que la ruta entre Faranah (G) y Kabala (SL) era horrible y que cuando llego a la frontera, me sale al encuentro un grupo de soldados (porque ellos lo decían, porque iban en vaqueros y con camisetas playeras, pero lo eran porque el resto del pasaje si les pago la mordida) que me dice que he cometido un delito castigado con siete años de prisión, que pocas luces, si me dicen que es una falta y que son 3 días en el "cuartelillo" igual me lo creo, pero peña que ha cometido delitos contra la humanidad anda a sus anchas no van a ser 7 años por un delito contra la moda.

¿Qué delito? -pregunto yo

Llevar esos pantalones (llevo unos pantalones que me he pillé en Dakar, multibolsillos de mimetizaje, que corté para darles ventilación por encima de las rodillas)

Me dicen que es indumentaria militar y que está prohibida.

Ningún problema, les respondo, no lo sabía, no os preocupéis que ahora me cambio.

No, no, pero el delito ya lo has cometido

(y estoy en una aldea perdida de en medio de la selva a escasos 10 metros del tronco de Bambú horizontal que tienen por barrera y no llevo ni 3 minutos en el país, qué coño de delito)

Ya sé lo que pretendeís y no os va a funcionar conmigo.

Que prentendemos ¿Qué? Poniéndose en un tono bastante más hostil.

No me corto ni un cacho y me quito los pantalones ahí mismo y me los pongo al reves, ahora son blancos y con dos bolsas hacia afuera (los bolsillos) y les digo: ya no hay delito, y además dónde lo pone.

Aquí -me dice el mando apuntándose la sien con el índice. De todos modos el delito ya lo has cometido así que te vamos a llevar a juicio. (me vuelve a insistir)

(Evalúo la situación y evidentemente es un farol porque para empezar no tienen ni vehículo en el que llevarme y la población más cercana con algo de administración está a más de 40 millas)

Pues vale. Y me siento a esperar.

Ya se han dado cuenta de que no ha funcionado y que de mi no van a sacar un dólar así que tras 5 minutos escasos me dicen, has cometido un delito, por lo menos discúlpate y te dejamos ir.

Vale, lo siento si he quebrantado alguna ley (luego vi que efectivamente no, porque algún local llevaba ropa de faena que eran viejos trozos de uniforme y no pasaba nada).

De todos modos el policía que había unos metros en la cabaña cercana no se fía (unos son militares y otro policía, funcionarios no faltan, pero no son ingenieros de caminos o logistas) y me da sólo un visado para 10 días pese a que en la embajada me cobraron 100 USD por un sello para 30, no le parece muy normal esta vía de entrada para un guiri, y menos que diga que viene de turismo, normalmente los blancos (incluso los traficantes de diamantes) entran por carretera desde Conakry, no por esta ruta extraña.

.... como estas algunas otras, por el contrario la gente es bastante enrollada y hospitalaria. Me quedé tirado en Dabola por otro militroncho hijo de puta, y un tipo me ofreció su casa (que majetes), de hecho me decía que durmiese en la cama y él dormiría en una esterilla, me negué naturalmente, el suelo después de todo no estaba tan duro (desde que salí ya me tocó unas cuantas veces, en Mauritanía que no son muy dados a las camas si a las alfombras), lo peor fueron los mosquitos, no pude colgar la red y me acribillaron, pero de momento las pirulas de malaria parece que funcionan.

También moló el trayecto en tre Mamou este sitio precisamente, Dabola. Lo hice a dedo porque el vehículo no saldría hasta el día siguiente y no perdía nada con probar a que me llevaran, me fuí a la gasolinera y pregunté hasta que alguien me llevó, en la cabina de un Buldozer, no muy comunicativo con palabras (hablaba menos francés que yo, y yo no hablo prácticamente nada) pero con muchos gestos y muchas risas, me ofreció tabaco pero no fumo, y compartimos la fruta que llevaba en la mochila y algo de agua. Habría que ver los países a esta velocidad como máximo, a 20 km por hora, permite disfrutar del paisaje. Iba además leyendo a Conrad y me hizo gracia porque en un momento dado describe como su "maquinista" no entiende porqué funciona el motor de vapor y se da la explicación siguiente:

"[...] Era útil porque había sido instruido y lo que sabía era esto: Que cuando el agua desapareciera de aquella cosa transparente, el espíritu maligno que se hallaba dentro de la caldera se pondría furioso por causa de la enormidad de su ser y se tomaría una terrible venganza ..."

Evidentemente ahora saben como funciona todo, soy yo el que me sorprendo a mi mismo pensando que tal vez sí, dentro de ese corazón de metal que tiene el pedazo de bicho sobre el que estoy montado igual si habita un espíritu dormido ahora que el motor está parado (el buldozer iba sobre un camión) .

Despues de Kabala pasé por Makeni y ahora ando por Freetown.

Joder, me encanta Freetown, no tiene nada lo sé, pero es me da una vida el que puedas elegir no comer arroz, que no necesites linterna para caminar por la noche o sencillamente, estar ahora según escribo, escuchando a todo volumen el partido de un televisor que un vecino tiene a toda ostia con la copa de África, que me parece un sitio acogedor. Nunca estuve en Kingston, pero si tuviese que imaginarla me la imagino como esto.

Hoy comí libanes, y con un poco de suerte encontraré algún cooperante de algún país latino con el que pueda cambiar libros leídos, ya agoté todo lo que llevaba y las noches de insomnio de calor pegajoso son largas, menos mal que está la BBC internacional.

Ya os contaré más.

(*) aunque lo de Somalia no debería meterlo en el mismo saco porque no tiene que ver con los recursos minerales del país.

6 de febrero de 2008


Crónicas de Jorge (VII): Conakry

24 de enero, 2008.

He estado un poco incomunicado últimamente; pido disculpas a las personas que me han escrito preocupadas, pero es que las condiciones no son fáciles precisamente.


Ahora ando por la Guinea que fue francesa y aunque es un país africano de economía modesta, comparado con Bissau esto parece Las Vegas.

Como estoy un poco perro, en lugar de escribiros otra vez lo que ya me he escrito a mi mismo, os mando cortapegas, filtradas las cuestiones privadas, las excesivamente largas o las que llevan unas reflexiones políticas o históricas un poco más concretas (que si no estáis al día de la historia pasada o reciente de los sitios no os aportarían nada) de mi diario de viaje.

(Espero que no os aburra)

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(... en Bijagos tras haber alquilado una bicicleta que era un hierro, camino de Bruce, 36 km ida y vuelta, 10 ellos a pié tras pinchar)

Me costó un rato encontrar la carretera a Bruce, y esta tenía casi tantos trozos desconchados como asfaltados, pero en menos de una hora había alcanzado la playa, el paisaje del camino era interesante y pensé parar a la vuelta en alguna tabanca (pueblo) para realmente conocer las etnias de Bijagos. Casi pillo a una pedazo de serpiente y al final, cuando se acaba el camino, unos matorrales y joder, una pedazo de playa de la ostia, bueno, la verdad es que en España las debimos tener mejores o por lo menos iguales, la arena no es tan fina y tan blanca como la nieve, el azul no es cristalino, pero está bastante, bastante bien. Supongo que las nuestras eran iguales antes de llenarlas de chiringuitos y de pegotes de cemento desarrollistas, lo mejor del lugar es precisamente eso, el vacío, ni una lata, ni un plástico.

En todo lo que alcanza la vista solo unos pocos guiris blancos, que luego supe portugueses mojando sus carnes rosadas. Dejo la bici a la orilla del mar y con las gafas miro qué se ve. La vida marina es un poco escasa pero por lo menos el chapuzón quita el calor. Es extraño, parece como si a los de aquí no les importase el mar, tienen los pueblos (y es una isla) en el interior, más orientados a los campos de cultivo que arrancan a la selva (tras quemarla) que al agua.

Quema ya el sol y se hace tarde para comer, me resta aún una hora de bicicleta así que me despido de los portugueses con los que estuve charlando un rato. El asfalto no es fácil de encontrar entre la maleza pero doy con él. Una hora fueron 3 en virtud del pinchazo con el que la pista me obsequió, (nota mental, la próxima vez que alquile bicicleta no he de olvidarme de alquilar también parches y bomba). No me queda otra que parar en las tabancas como había previsto, pero esta vez no con intención etnológica sino mecánica.

En la primera los niños me rodean nada mas llegar, todos desnudos y mocosos gritándome que les ofrezca un caneta, lo que equivale a un "regálame un bolígrafo" en algún tiempo otro "branco" les hizo el flaco favor a su cultura y a su dignidad de regalarles algún bolígrafo y ahora no esta en sus mentes el que pedir es algo humillante. Este blanco sólo quiere ver cómo es una villa y lo cierto es que no visten del modo que vi a alguna local en el mercado, la verdad es que no visten, sencillamente, por lo menos los críos menores de unos 13 años, y los mayores van como nosotros, con camisetas de deporte y pantalones cortos, raídos esos sí.

No quieren foto y se me pega a repetirme la única frase que conoce un tipo que huele a vino de palma, la frase es "comontutapel" de un francés peor que el mío (y eso que el mío es inexistente) y cuando yo respondo mi nombre, lo siguiente es un "comontutapel" de nuevo.

En esta tabanca no va a haber nada interesante; con lo que pillo carretera con lo poco que me queda de aire y cuando ya toca la llanta al suelo no me queda otra que caminar, en este calor, humedad, sed y hambre, quedaran como 10 km que luego confirmo, aunque me costó bastante obtener esa información porque preguntes lo que preguntes siempre te dicen que quedan 18 km (alguien debió de decirles que es la distancia total de Bruce a Bubaque y es la única cifra que dan asociada a km).

Pasará hora y media o dos horas antes de que llegué al pueblo, y sólo entonces acabaré con el culín de agua recalentada que me queda, cuando desde un pozo al lado del camino dos lugareñas me llenen de nuevo el plástico, lo malo es que aunque tenga agua otra vez no puedo beberla hasta al cabo de 1 hora, mierda de tabletas potabilizadoras de mierda.
.....

El cayuco de vuelta a Bissau.

Me arrugo en el bote, a leer un rato mientras que pasan cosas, poco a poco cargan la barca con todo tipo de mercaderías entre las que se encuentran unos frutos rojos y pequeños, del tamaño de un diente de ajo, que intento morder y resulta durísimo, eso si, me dejan los dedos manchados de aceite anaranjado, no podría repetir el nombre de la semilla pero es de la que obtienen el aceite de palmera. Durante el viaje veré como un local, con los dientes más duros que los míos si lo come y pese a estar asqueroso el parece disfrutar mucho.

Cuando partimos charlo con Pier, un maestro de francés de la isla, de padre Senegalés y madre Guineana y hablamos de muchas cosas, entre otras del desperdicio que es toda esta riqueza de paisaje, de islas, de mar, sin ser aprovechadas para el beneficio de la población. Esto tiene unas posibilidades inmensas, de las 38 islas, sólo 26 están habitadas y hay algunas que son pequeños paraísos. Pienso que por un lado está bien que esto esté tan virgen, que quizá por el caos que es este país esto es todavía bastante puro, pero por otro comparto con J. Reverte (sobre Tis Isat) que a veces igual es mejor que las cosas no estén tan bellas como las naturaleza las creo, tan intactas si con un poco de intervención humana mejoran la vida de los que en el territorio habitan.

No hay caso, aquí no se hace nada y lo poco que se hace como me dijo ayer Luis (el cura de la isla), se lo llevan los franceses, senegaleses y mauritanos.

Me cuenta Pier que va al medico en Bissau, que le duele el hombro y que va a que se lo miren, aquí la medicina es cara, 7500 por una radiografía como poco, me dice (a mi no me parece excesivo pero para él está claro que lo es). G. Bissau es pobre no porque no haya cosas, el almacén abarrotado hasta el escándalo que vi ayer lo demuestra, es pobre porque las cosas tienen un precio inaccesible para la gente.

Al desembarcar voy caminando los 4 km que me separan del centro de la ciudad, me recoge un lugareño en su Pick up, casi toda la gente de aquí tiene un nivel de formación bajísimo, y los pocos que lo tienen alto, no están acá; este tipo sin embargo, de nombre impronunciable (no es nombre cristiano como el de los anteriores) trabaja para la compañía nacional de hidrocarburos, hace prospecciones, es un geólogo formado en la Universidad Internacional Patrice Lumumba de Moscú (la Guinea socialista de Cabral), de nuevo siento que aquellos que dicen que el sueño no valió para nada se equivocan, se hicieron cosas, cositas, y aquéllas, como que este tipo siga trabajando para lo publico en este país, siguen brillando. Le deseo que finalmente encuentre el petróleo que busca la gente de aquí; desde luego necesita un golpe de suerte, los únicos golpes que han conocido son los de Estado.

Me dice, al igual que afirma Mathew Lockwood en su libro sobre el estado de la economía en África, que este país está muy vinculado a un tipo de exportación material poco diversificada. Cuenta que hace unos años vieron como la fiebre del anacardo en el mercado hacía pagar hasta 600 CFA por kilo y muchos dejaron cultivos tradicionales de subsistencia (como el arroz, que se importa ahora desde Thailandia y Uruguay entre otros) y se pasaron a este fruto seco (todo se volvió ancardos), pero que tanto plantaron que andan demasiado juntos los arboles o los arbustos (no sé) y no reciben suficiente sol, y se paga ahora más la calidad que la cantidad, pero que de todos modos el precio ha descendió hasta 100 CFAs el Kilo, y por ese precio no merece la pena ni bajarlo de los arboles, que crece prácticamente sólo, si, pero hay que recogerlo, pelarlo, secarlo y el precio es una miseria. Ahora qué los arrozales perdieron sus diques y el agua salada entró, la tierra tiene demasiada sal y de nuevo el que se ha pasado al arroz tiene problemas, la tierra dejará de estar salada (si llueve mucho en unos dos años, entre tanto el rendimiento de los campos será escaso).

Aquí un saco de 50 kg de arroz se vende por 15000, unos pocos km más al norte sólo por 11500, hay contrabando, pero la cosa está tan malita de militares (no que lo impiden, sino que quieren su parte) que el contrabando es por los caminos, entrándolo en bicicleta, de uno en uno, de a poquito.

(... otro trozo...)

Nuria lleva aquí unos años organizando que en la zona de Ngoré haya algún tipo de formación para los chavales, levantando escuelas, la ONG para la que trabaja, una ONG extremeña, paga a los profesores locales que no paga el Estado para que en esta área haya colegios. Me cuenta: suele ocurrir que los sueldos de los profesores en donde no están ellos, los pagan los padres a escote para que sus hijos puedan ir al cole (formación básica sólo); en Bissau hay institutos de secundaria, pero el año pasado dieron sólo 4 meses de clase, los maestros estaban en huelga porque no cobraban, bueno, no es que estuvieran en huelga, es que no iban a dar clase porque tenían que trabajar en otra cosa para poder vivir mientras no les pagaba la administración, todavía sólo del curso pasado les pagaron un mes.

Todo está hecho una mierda; el país está desestructurado, y lo peor es que la gente lo acepta con una pasividad africana. Pienso desde mi poca experiencia africana que gran parte del problema es la sumisión, el "esto es África, esto es así" de muchos de ellos; Nuria lo comparte, me dice que tienen una expresión "Djitokaten" que significa "sufre" o "a joderse toca" cuando algo es como todo esto que os estoy contando. --"Djitokaten"(criollo). Transcripción fonética, desconozco /Djito/ ka = no, ten = tengo--

"Djitokaten" tendrán que decir dentro de unos meses cuando comiencen las epidemias de cólera (ojalá llueva pronto) en Bissau. Bissau capital del estado, con una población de 355.000 (con datos del 2004) no tiene luz eléctrica, no tiene agua corriente (de momento nos apañamos con bidones que llegan de algún pozo cercano), pero los pozos andan secándose y como la estación seca se alargue va ha haber un grave problema importante de salubridad, 355.000 personas en una ciudad sin nada de agua es una mala cosa, igual no os hacéis mucho a la idea pero a mí ha comenzado a parecerme milagroso el hecho de que allí abramos un grifo y haya agua, que haya agua siempre, a las 3 de la noche y a las 10 de la mañana, pienso cada vez más que vivimos en occidente en una burbuja que no sabemos valorar.

Nuria también me cuenta de las creencias locales y de su ingenuidad. Me cuenta de el hombre que se convierte en lagarto (y él mismo se lo cree), de la niña que murió porque se tragó el anillo de un espíritu, de los rituales para hacerlos invulnerables a las balas (eso ya ocurrió antes con fatales consecuencias para los Tanzanos y para muchos Kamajor en su lucha contra el FRU). Cuenta que cuando ven una película en el cine de la Tabanca cercana (una tele un poco grande enganchada a un DVD) se la creen, si él se convierte en lagarto, ¿por qué otro no va a poder convertirse en hombre lobo?

(... Viaje a Quebo)

En mi tangana viaja Mama Sami, una Fula (etnia emparentada con los Diola; el Fula del Diola difiere como el italiano y el castellano entre si.) simpática y regordeta que no deja de mirar las páginas que leo; acabo de comenzar "La voz dormida" y me pregunta de qué va. Le cuento un poco y sigo leyendo, pero ella acompaña mis líneas leídas con su mirada también y de cuando en cuando me pregunta qué significa tal o cual palabra (fala portugués, es lengua oficial y la conocen las personas que tuvieron la suerte de poder ir a la escuela; en el campo casi nadie y en la ciudad la hablará, por mi experiencia, 1 de cada 5). Como veo que le interesa comienzo a leérselo en voz alta parando cuando veo ojos de interrogación en algún párrafo y explicándoselo luego, lo cierto es que es un poco cansado, pero cuando me paro ella dice que siga, que le gusta la historia. Avanzamos a través de 53 paginas de la posguerra española, para ella es como una telenovela que le van contando hasta que paramos en Buba.

Estiro las piernas un rato mientras hago con unos locales una quiniela verbal sobre los partidos de esa tarde, Marruecos/Namibia (está claro), Côté D´Ivoire/Mali es más complicado pero Nigeria/Benín es fácil también, es día 21, son los partidos de esta tarde, en un bar de Buba cobran 100 CFAs por pasar a verlos. A día de hoy desconozco el resultado del último, pero los dos primeros los acertamos. Una vendedora ambulante vende huevos, me dice "brincando" (bromeando) que la lleve para España, la respondo que no puedo; me quiere vender huevos otra vez y "brincando" yo también la digo que no me hacen falta, ya tengo, no lo comprende pero su compañera que vende bollos si lo coge y se ríe, luego según se alejan se lo explica y ríe ella también, la gente tiene muy buen rollo.

[...]

No me gusta confraternizar mucho con estos militronchos de aquí porque anoche me contaron cómo se las gastaban con la población y cómo se lo llevan crudo y algunas fechorías de los de verde. Cuando vuelvo a la furgo, Mama Sami está más distante conmigo; pienso que me ha visto hablando con el "enemigo" y esa puede ser la razón, pero le comento que el tipo me quería enrollar pero que no me caen bien; parece "perdonarme" y seguimos la charla normalmente.

Al cabo de un rato llego a Quebo donde me dejan rodeado de vendedores ambulantes de plátanos, bollos, agua y mejunjes líquidos de varios colores en bolsas de plástico... Mama Sami se despide de mi a través de la ventanilla; se aleja en la Tangana azul.


En Quebo

La "Alfandega" es la aduana, un edificio a la entrada del pueblo, cerca del cual se ve una montaña de televisores Sharp de 21" y mogollón de sacos de comida y cosas varias entre la cuneta y la citada construcción (no quiero ser mal pensado, pero parece el botín de hoy). También hay unos tipos sentados en bancos, todos de paisano, tocándose las pelotas, hablando y riendo. Me pregunta Bashir, uno de ellos, en perfecto inglés qué quiero y le digo que ando buscando habitación y me han dicho que allí tienen.

En efecto, tras la Aduana están construyendo una especie de hotel barato (esperemos que ese sea finalmente su uso futuro) en el que me dan habitación por 3500; bueno, no está mal, no hay luz (como ya es habitual) ni agua corriente, pero el colchón está limpio y me traen un bidón para lavarme y para echar al inodoro (occidental, qué suerte) después de usarlo, también una vela y un mechero. ¿Qué más se puede pedir? Pues seguridad para mi equipaje mientras no esté. Me dice Bashir que no hay problema, que aquí no hay "mafia", que aunque los he visto de paisano, todos ellos son militares y asoma en su cara media sonrisa cuando se levanta la camisa y me enseña la culata de su pistola metida entre su piel y el pantalón. No sabe Bashir que es precisamente esa "protección" de la que desconfío. Con todo Bashir parece que va a ser un tipo honrado conmigo, ha hecho buenas migas y me cuenta de cuando estuvo dos años en Inglaterra.


Saltinho

Saltinho no es como pensaba una cascada de gran altura y espectacularidad, es un conjunto de desniveles (ninguno mayor de 2 metros) en los que el rio Corubal se despeña un poco, y que forma una especie de pequeño lago en el que es muy agradable nadar. Es precioso, sólo viene como pequeña reseña en el LP y es más agradable para mi que Bruce por ejemplo; no tienen ni puta idea.

El agua está bastante templada y es cristalina aunque si tocas el suelo enseguida se enturbia de un verde brillante por el sol. Nado un rato.

Esto es África y, además de la naturaleza, lo bueno que tiene es como ya he escrito alguna vez el paisaje humano. En las riberas del rio están las lugareñas apalizando la ropa en las rocas y llenándolas de jabón, charlan jacarandosas y ríen, van desnudas de cintura para arriba, y un poco más allá están todos los mocosos de las lavanderas, jugando con el agua. "Branco", "Branco", me llaman a distancia. Yo me acerco y me dicen que les saque una foto, y que les dé "diñero" (algún guiri anterior vino a joderla) les digo que no y finjo indiferencia ante el cuadro que lo cierto es que sí mola mogollón. Me subo un poco río arriba y hay otro grupo de mujeres, me siento a su lado y miro, lo bueno de ser viajero en lugar de turista es que tienes todo el tiempo del mundo, y en este caso, me siento a mirar, a disfrutar de la escena durante 40 minutos largos. Al fondo veo que llegó un pick up con unos cuantos "rosados" que sí se acercaron a las lavanderas agresivas, sí tomaron las instantáneas y sí se fueron, todo en 10 minutos, ...y dirán que han estado en Saltinho.

Pega el calor y me vuelvo a bañar un rato, está vez me acompañan algunos críos que no se alejan mucho de la orilla, creo que no es uno de los intereses de la gente de aquí el saber nadar. Me seco un rato al sol y me miran, y yo les miro a ellos, de todos los colores que nos distinguen, somos iguales no sólo en el interior (los órganos y todo eso) y en lo blanco de los ojos, también me llama la atención que tienen la palma de los pies como la mía. Parece una ironía, yo camino mucho, camino como un africano, igual es que su planta no es como la mía, la mía es como la de ellos, en "Kuma" decían y cierto es, que nosotros descendemos de ellos, ellos son nuestro origen. Flaco favor les hacemos a veces a nuestros "padres".

Me voy a poner la ropa de nuevo cuando me doy cuenta de que huele a "viaje" y aprovechando que hay agua dulce en abundancia les doy un restregado (ojalá me hubiese traído el resto, la que tengo en la mochila). La vieja que lava me mira y se ríe, probablemente no habrá visto a muchos hombres lavando, se ríe pero me ofrece y me acerca jabón. Creo que es a veces nuestra presencia tiene influencias negativas, esta vez pienso que ha sido buena.

Algo de espuma que quita el "viaje" de mi ropa y la tiendo en las piedras al sol.

(... Vehículo averiado en la selva en la frontera entre guineas, todo el día tirado esperando, probablemente no lo reparen hasta mañana)

Si es así tendré que volver al Land (4 kilómetros atrás) para tomar mi saco-sábana, no hay cabaña así que será al raso; llevo tomadas las de la malaria, aquí no hay donde colgar la red. Me ofrecen un poco de arroz con pescado a eso de las 17 y tomo un poco por matar la gazuza, no es con pescado, es con las raspas de un pez con lo que lo han cocido y jamás hubiese sospechado que el hambre hiciese parecer un manjar un plato tan simple.

Al fondo, en un transistor, escuchan los partidos de la copa de África algunos compañeros de viaje mientras colgado de una cabaña se queja otra radio, en otra frecuencia sintonizada, por la que comienzan a salir las notas del himno. La imagen es surrealista, en una frontera que constituye un palo puesto en horizontal sujeto por otros dos a los extremos del camino, un militar dando ordenes a voz en grito a su único soldado, un joven que lleva uniforme verde liso (el mando de mimetizaje). En posición de firmes a unos 3 metros de distancia se miran y se saludan con la mano en la frente, después casi con paso de oca, se acerca el cabo y arria la bandera mientras el mando sigue saludando. De pronto el capitán repara en nosotros y nos espeta a que nos pongamos en pié, bajo una reprimenda y de un modo tímido mis compañeros se levantan extrañados (ellos no son de este país) también dirige la bronca hacia mi, pero yo le miro, veo que ladra mucho pero va desarmado y paso de él, no me levando por la estanquera, no lo voy a hacer por la suya. Finalmente el cabo tras haberla doblado meticulosamente se la entrega en la mano y se retiran ambos al interior de la cabaña. Nos quedamos todos un poco perplejos, mirándonos unos a otros como diciendo ¿y este tío?

Luego cuando a la caída del sol llega por fin el carro reparado es la hora de los documentos de identidad y pasaportes, me pide la cartilla de vacunación que está en el fondo del equipaje que está atado fuertemente en el techo. Le digo que si hace falta lo saco, pero que es un pollo gordo, finalmente me pide pelas (la típica mordida, el Estado tampoco les paga mucho como a los profesores y viven del trapicheo) pero rehúso, le digo que no que si hace falta lo busco, y me dice que vale, que lo deje.

Cuando partimos de nuevo ya no hay sol, y no nos vemos las caras, hay que bajar cada 2 x 3 para cruzar los ríos a pata, y me sorprendo de no haber caído en ninguno, el puente suele ser un tronco y aunque no me hubiese matado (el agua está blandita) no mola caer al río de noche en la selva. De todos modos y a partir de ahora cuando vaya a viajar procuraré embalar la electrónica por lo menos en bolsas de plástico dentro del macuto.

Nace una luna redonda que se recorta en las palmeras, la miro y pienso que ojalá gente a la que echo de menos la esté también mirando; la luna a cada rato se esconde, cuando nos abraza la selva y por un rato vuelve a ser noche cerrada hasta el siguiente claro.




Zanjas profundas en tu mente
Zanjas profundas en tu mundo
Zanjas que nos separan
Zanjas que nos escinden
Zanjas en las que caemos
a veces sin poder salir