Rolling Stones: el gran timo del Rock and Roll
Los Sex Pistols estarían de acuerdo en dejarme utilizar su lema para definir lo que el jueves, 28 de junio, ocurrió en el Vicente Calderón: asistimos al advenimiento del gran timo.
En primer lugar pondré mis cartas sobre la mesa: no soy un gran seguidor de los Stones. En segundo lugar entro a saco en el asunto. Lo peor del concierto fue el abuelo Cocotero-Richards, al cual se le olvidó quitarse el torniquete del brazo; no sabemos qué se pincharía, si algo que le dejó dormido o algo para despertarse un poco y mantenerse en pie; aunque no llegó a caerse hizo el intento varias veces. Y su guitarra desde luego no sonaba bien. Yo no me percaté del asunto pero al parecer el abuelo Jagger lo evitó en todo momento.
El abuelo Jagger en su línea, aunque le vi menos activo que otras veces. Se conserva bien el hombre; ya quisiera tener yo sus abdominales. Esta gente terminará sus días balbuceando las canciones en sillas de ruedas, como ya han predicho los guionistas de los Simpson (esos grandes analistas y profetas de la sociedad actual).
Las canciones que tocaron fueron las de siempre, lo cual es de agradecer (más vale lo bueno conocido...), aunque en algunos momentos algo se acoplaba empañando la nitidez de la música. Inaceptable para un grupo como éste, con los equipos técnicos y humanos que llevan, y con la pasta que cuesta.
Hace mucho tiempo que el rock’n’roll se convirtió en un circo, los propios Rolling así lo decretaron con su espectáculo de 1968. El gran problema que yo veo ahora, frente a entonces, problema extensible a otros muchos grupos, es su egolatría, su soberbia y su afán de protagonismo, con lo cual el circo se convierte en timo: ellos son las estrellas y a su alrededor han de girar los planetas. ¿Por qué no prestarles un poco de su luz? ¿Por qué no convertirse ellos en parte de un espectáculo grandioso en lugar de dar su propio pero menos vistoso espectáculo y haciendo sombra a los demás? ¿Acaso no hubiéramos salido con mejor sabor de boca, perdonando los pequeños fallos e infamias?
El inmenso escenario que habían montado estuvo completamente desaprovechado la mayor parte del tiempo, tanto antes como durante la actuación de los abuelos. Durante la actuación podrían haber puesto a gente bailando en distintos puntos del escenario. Podrían haberse ahorrado parte del montaje sustituyéndolo por una pantalla más grande, como la del 2003, o más, de modo que pudieran proyectarse imágenes de las bailarinas y bailarines para que pudieran verse desde el fondo del estadio. Podrían haber tocado más canciones, como “Gimme Shelter” (la que suena, que no cantaron), en las que se hubiera lucido Lisa Fisher, la cantante negra que llevaban, sin duda lo mejor del concierto.
Antes de su actuación podrían haber prestado pantalla y sonido (luz no hacía falta, porque era de día) a Jet y a Loquillo. Sonaban de pena, muy bajo, y eso que yo estaba a diez metros del escenario; con razón Loquillo no tocó su “Simpatía por los Stones”. Por cierto, existe un error de previsión sociológica en la organización de la gira: ¿quién conoce a los Jet? Cuatro enteraos. Son los que tenían que haber abierto el concierto, en lugar de Loquillo, y si de verdad tienen tres discos, haber tocado todo r'n'r... Con menos gritos. En fin, durante su actuación la gente estuvimos de lo más soso, no respondimos, pobres chicos, pero... Así que mientras se iban el batería nos saludó con su dedo corazón.
Luego estaba el problema de los servicios o w.c.'s: los que estábamos abajo no podíamos subir a los servicios de las gradas, sino meternos en esos infames cubiletes de plástico, que para los hombres tienen un pase, pero las mujeres deberían hacer malabarismos para no tocar con la ropa, especialmente si llevaban faldas, ninguna de las paredes ni elementos o accesorios del citado engendro plástico... Ya era bastante asqueroso sacártela después de haber tenido que cerrar la puerta tocando el cerrojo, especialmente yo, que solo tengo una mano disponible (la otra estaba en el cabestrillo). Ahora bien, el problema es que habría unas ocho o diez cabinas para toda la esplanada, razón por la cual decidí morirme de sed antes que volver a ir a mear. Claro, ante este panorama es natural que no se venda alcohol... Qué narices, la gente está mucho más tranquila. ¿Quieren colocarse? Se fuman un porro... Y más tranquilos aún. Bueno, lo cierto es que durante un rato tuve la mala suerte de estar al lado de unos exaltados, que botaban y bailaban sin percatarse de los empujones que les daba con el brazo medio sano. Y es que otra de las cosas que la organización hizo mal fue dejar pasar demasiada gente a la zona restringida delante del escenario. En el 2003 estuvimos de lujo, sin apreturas, en el mismo lugar.
Al final lanzaron los típicos fuegos de artificio, eso tras comprobar que la espontánea que subió al escenario en busca de sus ídolos (no sabemos si indignada como nosotros, o entusiasmada y dispuesta al sacrificio carnal) no corría peligro de carbonizarse.
En fin, todo un poco triste, pero aún lo es más cuando nos enteramos al día siguiente que dos chavales murieron en el desmantelamiento del escenario al caer desde gran altura; otros dos están heridos. Son "accidentes" en el tajo... ¿Precariedad laboral? A ellos y a todos los currelas (vivos y muertos) les dedico esta canción, oscura, pero también llena de esperanza.
Gimme Shelter (Dame cobijo) Una tormenta está amenazando hoy mi vida si no consigo un refugio durare poco La guerra, chicos, está solo a la distancia de un tiro solo a la distancia de un tiro El fuego está barriendo hoy nuestra calle arde como una alfombre roja de carbón ese toro furioso perdió su dirección ... El saqueo, el asesinato, está solo a un tiro de aquí está solo a la distancia de un tiro El diluvio está amenazando hoy mi vida dame cobijo, durare poco te digo que el amor, hermana, está solo a la distancia de un beso solo a un beso de distancia solo a un beso de distancia... |
