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12 de mayo de 2008
9 de abril de 2008
Apología del Chikilicuatre
Alguno de ustedes ha clamado contra el último héroe de nuestra podrida y descuartizada nación, el único que puede dar sentido a nuestra patria en una palestra donde se baten los paladines de nuestros eternos enemigos... Bueno, vale, es cierto que todavía queda el Getafe en una de esas competiciones futbolísticas, pero es que a mí no me gusta er furbo (y menos los domingos), ¿o no habéis visto que la única vez que he hablado de ello fue para meterme con Diego Armando Metadona?
Unida la Vieja Europa en torno al Euro, contra americanos, chinos y africanos, dejando en suspenso sus rencillas militares, que ya aflorarán algún día volviendo a arrasarlo todo, solo queda como vía de escape a los sentimientos nacionalistas las competiciones deportivas y las artísticas, entre ellas Eurovisión.
Eurovisión, que desde sus comienzos fue una auténtica bazofia sin el mínimo interés para todos los amantes de la buena música, exceptuando el "La, la, la", por supuesto, dio una sorpresa el año 2006 con el triunfo de los satánicos Lordi. Hace tanto frío en Finlandia que a sus habitantes les da por calentarse con las llamas del Averno. Os pongo un vídeo porque merece la pena recordarlos, después seguís leyendo.
Recordad que podéis utilizar la mula para bajaros más cosas de ellos, las cuales son bastante buenas.
Pues bien, como iba diciendo, el festival éste es un compendio de canciones y actuaciones ñoñas de entre las cuales, afortunadamente, escaparon los finlandeses. Y esto a nadie se le escapa. Y si la gente ve el festival es más bien por sentimientos nacionalistas o por ver las chichas de las nórdicas. Bueno, tampoco quisiera ser tan radical, probablemente haya por ahí alguna cosa valiosa, no digo que no, pero es como buscar agujas en un pajar, que solo te las encuentras en los refocilamientos, clavadas en tu culo... Al tema: la gente no es tonta, los espectadores no son tontos, aunque a veces (la mayoría) no lo demuestren, es decir, aunque lo parezcan.
Sin embargo, esta es una de esas pocas veces en que la inteligencia irónica colectiva emerge y se manifiesta cual si de un Carnaval gaditano se tratase: Eurovisión es una mierda, pues vamos a mandar al más friki. Yo que soy un ignorante en estos temas no sé qué organismo mandaba a los concursantes al evento, si la academia de la tele, la SGAE u otro parecido; lo que sí sé es que desde un tiempo a esta parte se fue poco a poco democratizando a través de las nuevas tecnologías. Hasta que hemos llegado a la situación actual, situación que pesará muy mucho a los organizadores del evento en España, pues no se trata de otra cosa sino de denunciar públicamente que estamos cansados de tanta porquería: ¿queréis mierda? pues tomad dos tazas.
En fin, que la cosa no se podía tomar en serio, y por eso el respetable ha elegido al Chikilicuatre.
Por lo que toca al sujeto en cuestión y la canción que interpreta es lo que en otro lugar he denominado un "aberractor" o actor aberrante (ver
http://rossanova.blogspot.com/2007/12/apologa-del-actor-aberrante-seguimos-en.html), esto es, alguien que de tan hortera que es, y con premeditación o sin ella, sabiéndolo o no, supone una sátira de aquello a lo que se dedica, en este caso una mordaz crítica al reggetón, ton, ton, y a todo lo que ese submundo conlleva, tan emparentado con el hip-hop, y la carne al descubierto.
¿Que la canción es mala? No seré yo quien la juzgue, se dice por ahí que fue compuesta por Pedro Guerra y la letra por Santiago Segura; pero al menos es divertida, una flor entre tanto cardo... ¿o al revés? Un cardo punzante entre tanta flor bobalicona. En fin, como dicen los propios Lordi en esa canción: "you will see the jokers soon'll be the new kings" (pronto verás que los bufones serán los nuevos reyes). Aquí os dejo el vídeo, ¿cómo no?
Unida la Vieja Europa en torno al Euro, contra americanos, chinos y africanos, dejando en suspenso sus rencillas militares, que ya aflorarán algún día volviendo a arrasarlo todo, solo queda como vía de escape a los sentimientos nacionalistas las competiciones deportivas y las artísticas, entre ellas Eurovisión.
Eurovisión, que desde sus comienzos fue una auténtica bazofia sin el mínimo interés para todos los amantes de la buena música, exceptuando el "La, la, la", por supuesto, dio una sorpresa el año 2006 con el triunfo de los satánicos Lordi. Hace tanto frío en Finlandia que a sus habitantes les da por calentarse con las llamas del Averno. Os pongo un vídeo porque merece la pena recordarlos, después seguís leyendo.
Recordad que podéis utilizar la mula para bajaros más cosas de ellos, las cuales son bastante buenas.
Pues bien, como iba diciendo, el festival éste es un compendio de canciones y actuaciones ñoñas de entre las cuales, afortunadamente, escaparon los finlandeses. Y esto a nadie se le escapa. Y si la gente ve el festival es más bien por sentimientos nacionalistas o por ver las chichas de las nórdicas. Bueno, tampoco quisiera ser tan radical, probablemente haya por ahí alguna cosa valiosa, no digo que no, pero es como buscar agujas en un pajar, que solo te las encuentras en los refocilamientos, clavadas en tu culo... Al tema: la gente no es tonta, los espectadores no son tontos, aunque a veces (la mayoría) no lo demuestren, es decir, aunque lo parezcan.
Sin embargo, esta es una de esas pocas veces en que la inteligencia irónica colectiva emerge y se manifiesta cual si de un Carnaval gaditano se tratase: Eurovisión es una mierda, pues vamos a mandar al más friki. Yo que soy un ignorante en estos temas no sé qué organismo mandaba a los concursantes al evento, si la academia de la tele, la SGAE u otro parecido; lo que sí sé es que desde un tiempo a esta parte se fue poco a poco democratizando a través de las nuevas tecnologías. Hasta que hemos llegado a la situación actual, situación que pesará muy mucho a los organizadores del evento en España, pues no se trata de otra cosa sino de denunciar públicamente que estamos cansados de tanta porquería: ¿queréis mierda? pues tomad dos tazas.
En fin, que la cosa no se podía tomar en serio, y por eso el respetable ha elegido al Chikilicuatre.
Por lo que toca al sujeto en cuestión y la canción que interpreta es lo que en otro lugar he denominado un "aberractor" o actor aberrante (ver
http://rossanova.blogspot.com/2007/12/apologa-del-actor-aberrante-seguimos-en.html), esto es, alguien que de tan hortera que es, y con premeditación o sin ella, sabiéndolo o no, supone una sátira de aquello a lo que se dedica, en este caso una mordaz crítica al reggetón, ton, ton, y a todo lo que ese submundo conlleva, tan emparentado con el hip-hop, y la carne al descubierto.
¿Que la canción es mala? No seré yo quien la juzgue, se dice por ahí que fue compuesta por Pedro Guerra y la letra por Santiago Segura; pero al menos es divertida, una flor entre tanto cardo... ¿o al revés? Un cardo punzante entre tanta flor bobalicona. En fin, como dicen los propios Lordi en esa canción: "you will see the jokers soon'll be the new kings" (pronto verás que los bufones serán los nuevos reyes). Aquí os dejo el vídeo, ¿cómo no?
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El Caminante y su Sombra
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Etiquetas: actor_aberrante, apologías, chikilicuatre, crítica_social, espectáculo, música
27 de diciembre de 2007
Apología del actor aberrante (seguimos en la zanja basuril)
En la zanja del recuerdo... Este texto fue escrito hace 4 años, cuando Santiago Segura estaba gordo, cuando la telebasura estaba en su punto álgido. Ahora no sé como está, porque no la veo, aunque antes tampoco la viese mucho. Creo, no obstante, que la diferencia está en que los que aparecen en los programas-basura son ahora gente de la calle que hablan y de los que se habla por haber participado en algún show o haberse liado con algún famoso. Por otra parte mi concepción acerca de los Gigatrón ha cambiado: siguen cantando mal, pero son buenos músicos... Si es que no hacen playback... Y tienen buenas letras. Ahí va:
Quisiera comenzar este escrito justificando el título, en especial el sintagma “actor aberrante”. Se podría escribir una apología de la aberración, y no del actor aberrante, es decir, del actor que lleva a cabo la aberración. Sin embargo, existen muchos tipos de aberración (aberración sexual, aberración física, aberración mental...) a las cuales no quiero referirme y mucho menos hacer una apología de ellas. Quiero hablar sobre las aberraciones existentes en ciertos tipos de espectáculos, especialmente musicales y televisivos, pero hablar sobre ellas del modo que quiero hacerlo es inseparable del tratamiento del actor. En este sentido, tampoco he querido hablar del “agente aberrante”, ya que el término “actor” nos remite específicamente al mundo del espectáculo y no a cualquier otro contexto en el que pueda darse una aberración.
En especial quiero referirme a sujetos del cariz de Manolo Cabezabolo, El Príncipe Gitano, El Chivi, los Gigatrón (lamentablemente desaparecidos), Raphael, etc., en el mundo de la música y a otros como Boris Izaguirre, Pocholo, Tamara o Yola Berrocal, en la casposa farándula televisiva, sujetos todos ellos por los que guardo un profundo respeto y una (ya no tan) secreta admiración. Todos ellos poseen cierta similitud, ciertas características comunes, aunque, como veremos, encontraremos diferencias entre los dos subgrupos de "aberractores", como los denominaremos de ahora en adelante. (Nota sobre la denominación: sentimos, no obstante, especial predilección por el término "aberroncho", mas en este contexto no podemos utilizarlo por dos razones; en primer lugar porque la acuñación de tal término pertenece a un querido amigo mío -vuestro también, para algunos-, Snorforld, al cual no hemos pedido permiso para su utilización -aunque no dudamos de que nos la habría dado-; en segundo lugar, porque tal término significa, más bien, "aberrante y rechoncho al mismo tiempo", calificación que viene al pelo para Santiago Segura, otro de nuestros héroes, y acaso para Pocholo, pero no para los otros; además aquí no nos vamos a referir en ningún momento a las características físicas, como ya hemos dicho).
Una característica común a todos ellos es que no pueden hacerlo peor: Manolo Cabezabolo no puede cantar peor, ni el Príncipe Gitano hablar peor inglés (yo sí), el Chivi no puede ser más cerdo, machista, misógino, etc., ni los Gigatrón más macarras, ni Raphael más... más... No tengo palabras para definir a Raphael. Si empleamos la figura lógica de la analogía de atribución, Raphael sería el primer analogado de donde todos los demás adquirirían su esencia... Sí: ¡¡¡ HORTERA !!! esa es la definición suprema para todos estos sujetos: Raphael es hortera a más no poder, es la encarnación de lo hortera sin aditamentos, los demás ya poseen sus especificidades (punk, guarro, tonta...), pero Raphael es lo hortera en estado puro (le amo), ¿quién si no podría hacer tal versión de los Héroes del Silencio? ¿Ese plante, esa sonrisa, esos movimientos? Pues bien, en su género todos estos aberractores encarnan la horteridad en su grado sumo, pero nadie, repetimos, NADIE, como Raphael; todos juntos no le llegarían a la suela de sus mocasines, monaguillos es lo que son a su lado.
¿Quién, de Crónicas Marcianas, puede ser más hortera que Boris Izaguirre vestido de fémina falangista y subido en la mesa del plató? ¿Quién puede ser más hortera que Tamara representando el cuento de la lechera? (se me caían las lágrimas) ¿Y quién más que Yola Berrocal haciendo de ángel de Charlie, o de sí misma en cualquier otro programa? (es tan hortera y silicónica que me empalmo cuando la veo) ¿Y Pocholo? La verdad es que sobre todos estos sujetos puedo hablar más bien poco, ya que no suelo ver mucho la tele, y menos para dedicarlo a toda esa mierda. Pero lo que no puedo negar es que alguna que otra vez haciendo zapping me he detenido en ellos, y me he entusiasmado (por si no lo sabíais, entusiasmado etimológicamente significa "llevado por los dioses"). Y quizá les tenga endiosados, precisamente, porque les veo poco, casi nada. No lo sé, quizá la gente que pulula a su alrededor tampoco les llegue a las suelas y emponzoñe su imagen, su esencia, de manera que no podamos bañarnos en su brillo, porque los aberractores brillan como las estrellas.
Así que, ya sabéis, la primera característica es que son horteras. Según el diccionario de la Real Academia, hortera, en su tercera acepción significa "vulgar, de mal gusto". Sin embargo, los aberractores lo son tanto, tan vulgares y de tan mal gusto, que transcienden esas categorías, esos conceptos, esas definiciones y se elevan a lo supremo; de tan malos que son, son GENIALES. Y punto.
Yo no sé si ellos serán conscientes de su genialidad, no sé si querrán hacer las cosas mejor, probablemente sí, porque de lo contrario no lograrían hacerlo tan mal, ser tan horteras. No obstante, podría darse el caso, y esta es mi tesis, de que deliberadamente lo hacen así, que lo hacen mal, que son horteras a posta, con lo cual resultan doblemente geniales, ya que saben lo que hacen y lo hacen bien. El argumento resulta bastante retorcido, tanto que ni yo mismo logro enderezarlo.
Ahora bien, si complejo era el argumento anterior, este lo es todavía más, atentos: ya que una tercera característica de estos aberractores es que representan la IRONÍA en estado puro, la BURLA y la SÁTIRA de los géneros que representan: Gigatrón son una burla contra el heavy-metal (en el mundillo ése levantaron ampollas), el Cabezabolo lo es del punk, el Chivi es la sátira del porno, el Príncipe lo es del flamenco; esto por lo que toca a la música, mas por lo que toca a la tele los aberractores son la ironía y la sátira de la sociedad entera, de su corrupción e iniquidad, y lo son, precisamente, porque ellos mismos son inicuos y corruptos, de manera que su presencia en la televisión representa el estado del mundo, y no por una suerte de representación fractal o porque la tele sea un Aleph (representación metafórica), que también, sino porque todo el mundo los ve, todo el mundo los aclama o los denosta y este público no se da cuenta de que sin el público no serían nadie (representación metonímica). Pero es que el público no puede darse cuenta de nada porque es más tonto, muchísimo más, que los que salen en la tele, y no digamos que los aberractores. Si la gente se entretiene viendo esa mierda, es porque la gente misma es una mierda.
Y aquí viene entonces la diferencia entre los dos subgrupos de aberractores, diferencia sugerida por un compañero de facultad, ya que si bien el primer subgrupo, al que denominaremos "musical", resulta más o menos inocuo (que no inicuo), aunque ciertos oídos sensibles, sobre todo los de los más pequeños, pueden quedar irreparablemente dañados tras una exposición prolongada, el subgrupo "televisivo" es auténticamente dañino, pernicioso, ponzoñoso, puesto que realimentan el estado general del mundo: la vulgaridad, zafiedad, iniquidad, tontería... Y ellos lo saben, porque son más inteligentes que el resto de la gente, por lo tanto son, a parte de listos, malvados. Ahora bien, eso no obsta para que a ojos de un público inteligente, estos aberractores representen el estado general y señalen precisamente a su contrario, a su negación. Resultan ser, por ello mismo, seres con una imagen esquizoide, escindida: muestran el percal, pero lo hacen de tal manera, tan exagerados, que suponen su negación, la negación de este mundo podrido. Y el que no lo vea así es porque está muy mal, demasiado atontado. Si la telebasura existe es porque el mundo en sí es una basura (como ya dijera Gustavo Bueno), de lo contrario no se permitiría. Los aberractores telebasura existen gracias al público, mas si no existiera ese público estoy seguro de que gracias a su genialidad lograrían abrirse un hueco en algún otro espacio público. ¿De payasos? Evidentemente; lo que hacen son payasadas, además muy sutiles... Son los mejores.
¿Por qué, sin embargo, el mundillo intelectualoide no lo ve de este modo? Porque piensa que la burla, la sátira, la ironía, debe proceder a través de la ficción, a través de la película o del dibujo animado, como Los Simpson, South Park, Torrente, Austin Pawers o la primera edición de la serie "Matrimonio con hijos". Estos son ejemplos de aberraciones irónicas bastante explícitas y muy buenas, por cierto. Ahora bien, gracias a Vicente Verdú hemos descubierto, o hemos puesto en relación, la ficción con el Reality Show: la realidad como ficción. En la televisión todo es una ficción, sin arte, sin estética, una telebasura, pero aquellos que en ella desfasan logran negar, aunque sea a su pesar, todo el sistema. (Os recomiendo que leáis "El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción", de Vicente Verdú; tras su lectura deberéis proceder a su estudio).
Y nada más, espero que estas reflexiones os abran los ojos.
Quisiera comenzar este escrito justificando el título, en especial el sintagma “actor aberrante”. Se podría escribir una apología de la aberración, y no del actor aberrante, es decir, del actor que lleva a cabo la aberración. Sin embargo, existen muchos tipos de aberración (aberración sexual, aberración física, aberración mental...) a las cuales no quiero referirme y mucho menos hacer una apología de ellas. Quiero hablar sobre las aberraciones existentes en ciertos tipos de espectáculos, especialmente musicales y televisivos, pero hablar sobre ellas del modo que quiero hacerlo es inseparable del tratamiento del actor. En este sentido, tampoco he querido hablar del “agente aberrante”, ya que el término “actor” nos remite específicamente al mundo del espectáculo y no a cualquier otro contexto en el que pueda darse una aberración.
En especial quiero referirme a sujetos del cariz de Manolo Cabezabolo, El Príncipe Gitano, El Chivi, los Gigatrón (lamentablemente desaparecidos), Raphael, etc., en el mundo de la música y a otros como Boris Izaguirre, Pocholo, Tamara o Yola Berrocal, en la casposa farándula televisiva, sujetos todos ellos por los que guardo un profundo respeto y una (ya no tan) secreta admiración. Todos ellos poseen cierta similitud, ciertas características comunes, aunque, como veremos, encontraremos diferencias entre los dos subgrupos de "aberractores", como los denominaremos de ahora en adelante. (Nota sobre la denominación: sentimos, no obstante, especial predilección por el término "aberroncho", mas en este contexto no podemos utilizarlo por dos razones; en primer lugar porque la acuñación de tal término pertenece a un querido amigo mío -vuestro también, para algunos-, Snorforld, al cual no hemos pedido permiso para su utilización -aunque no dudamos de que nos la habría dado-; en segundo lugar, porque tal término significa, más bien, "aberrante y rechoncho al mismo tiempo", calificación que viene al pelo para Santiago Segura, otro de nuestros héroes, y acaso para Pocholo, pero no para los otros; además aquí no nos vamos a referir en ningún momento a las características físicas, como ya hemos dicho).
Una característica común a todos ellos es que no pueden hacerlo peor: Manolo Cabezabolo no puede cantar peor, ni el Príncipe Gitano hablar peor inglés (yo sí), el Chivi no puede ser más cerdo, machista, misógino, etc., ni los Gigatrón más macarras, ni Raphael más... más... No tengo palabras para definir a Raphael. Si empleamos la figura lógica de la analogía de atribución, Raphael sería el primer analogado de donde todos los demás adquirirían su esencia... Sí: ¡¡¡ HORTERA !!! esa es la definición suprema para todos estos sujetos: Raphael es hortera a más no poder, es la encarnación de lo hortera sin aditamentos, los demás ya poseen sus especificidades (punk, guarro, tonta...), pero Raphael es lo hortera en estado puro (le amo), ¿quién si no podría hacer tal versión de los Héroes del Silencio? ¿Ese plante, esa sonrisa, esos movimientos? Pues bien, en su género todos estos aberractores encarnan la horteridad en su grado sumo, pero nadie, repetimos, NADIE, como Raphael; todos juntos no le llegarían a la suela de sus mocasines, monaguillos es lo que son a su lado.
¿Quién, de Crónicas Marcianas, puede ser más hortera que Boris Izaguirre vestido de fémina falangista y subido en la mesa del plató? ¿Quién puede ser más hortera que Tamara representando el cuento de la lechera? (se me caían las lágrimas) ¿Y quién más que Yola Berrocal haciendo de ángel de Charlie, o de sí misma en cualquier otro programa? (es tan hortera y silicónica que me empalmo cuando la veo) ¿Y Pocholo? La verdad es que sobre todos estos sujetos puedo hablar más bien poco, ya que no suelo ver mucho la tele, y menos para dedicarlo a toda esa mierda. Pero lo que no puedo negar es que alguna que otra vez haciendo zapping me he detenido en ellos, y me he entusiasmado (por si no lo sabíais, entusiasmado etimológicamente significa "llevado por los dioses"). Y quizá les tenga endiosados, precisamente, porque les veo poco, casi nada. No lo sé, quizá la gente que pulula a su alrededor tampoco les llegue a las suelas y emponzoñe su imagen, su esencia, de manera que no podamos bañarnos en su brillo, porque los aberractores brillan como las estrellas.
Así que, ya sabéis, la primera característica es que son horteras. Según el diccionario de la Real Academia, hortera, en su tercera acepción significa "vulgar, de mal gusto". Sin embargo, los aberractores lo son tanto, tan vulgares y de tan mal gusto, que transcienden esas categorías, esos conceptos, esas definiciones y se elevan a lo supremo; de tan malos que son, son GENIALES. Y punto.
Yo no sé si ellos serán conscientes de su genialidad, no sé si querrán hacer las cosas mejor, probablemente sí, porque de lo contrario no lograrían hacerlo tan mal, ser tan horteras. No obstante, podría darse el caso, y esta es mi tesis, de que deliberadamente lo hacen así, que lo hacen mal, que son horteras a posta, con lo cual resultan doblemente geniales, ya que saben lo que hacen y lo hacen bien. El argumento resulta bastante retorcido, tanto que ni yo mismo logro enderezarlo.
Ahora bien, si complejo era el argumento anterior, este lo es todavía más, atentos: ya que una tercera característica de estos aberractores es que representan la IRONÍA en estado puro, la BURLA y la SÁTIRA de los géneros que representan: Gigatrón son una burla contra el heavy-metal (en el mundillo ése levantaron ampollas), el Cabezabolo lo es del punk, el Chivi es la sátira del porno, el Príncipe lo es del flamenco; esto por lo que toca a la música, mas por lo que toca a la tele los aberractores son la ironía y la sátira de la sociedad entera, de su corrupción e iniquidad, y lo son, precisamente, porque ellos mismos son inicuos y corruptos, de manera que su presencia en la televisión representa el estado del mundo, y no por una suerte de representación fractal o porque la tele sea un Aleph (representación metafórica), que también, sino porque todo el mundo los ve, todo el mundo los aclama o los denosta y este público no se da cuenta de que sin el público no serían nadie (representación metonímica). Pero es que el público no puede darse cuenta de nada porque es más tonto, muchísimo más, que los que salen en la tele, y no digamos que los aberractores. Si la gente se entretiene viendo esa mierda, es porque la gente misma es una mierda.
Y aquí viene entonces la diferencia entre los dos subgrupos de aberractores, diferencia sugerida por un compañero de facultad, ya que si bien el primer subgrupo, al que denominaremos "musical", resulta más o menos inocuo (que no inicuo), aunque ciertos oídos sensibles, sobre todo los de los más pequeños, pueden quedar irreparablemente dañados tras una exposición prolongada, el subgrupo "televisivo" es auténticamente dañino, pernicioso, ponzoñoso, puesto que realimentan el estado general del mundo: la vulgaridad, zafiedad, iniquidad, tontería... Y ellos lo saben, porque son más inteligentes que el resto de la gente, por lo tanto son, a parte de listos, malvados. Ahora bien, eso no obsta para que a ojos de un público inteligente, estos aberractores representen el estado general y señalen precisamente a su contrario, a su negación. Resultan ser, por ello mismo, seres con una imagen esquizoide, escindida: muestran el percal, pero lo hacen de tal manera, tan exagerados, que suponen su negación, la negación de este mundo podrido. Y el que no lo vea así es porque está muy mal, demasiado atontado. Si la telebasura existe es porque el mundo en sí es una basura (como ya dijera Gustavo Bueno), de lo contrario no se permitiría. Los aberractores telebasura existen gracias al público, mas si no existiera ese público estoy seguro de que gracias a su genialidad lograrían abrirse un hueco en algún otro espacio público. ¿De payasos? Evidentemente; lo que hacen son payasadas, además muy sutiles... Son los mejores.
¿Por qué, sin embargo, el mundillo intelectualoide no lo ve de este modo? Porque piensa que la burla, la sátira, la ironía, debe proceder a través de la ficción, a través de la película o del dibujo animado, como Los Simpson, South Park, Torrente, Austin Pawers o la primera edición de la serie "Matrimonio con hijos". Estos son ejemplos de aberraciones irónicas bastante explícitas y muy buenas, por cierto. Ahora bien, gracias a Vicente Verdú hemos descubierto, o hemos puesto en relación, la ficción con el Reality Show: la realidad como ficción. En la televisión todo es una ficción, sin arte, sin estética, una telebasura, pero aquellos que en ella desfasan logran negar, aunque sea a su pesar, todo el sistema. (Os recomiendo que leáis "El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción", de Vicente Verdú; tras su lectura deberéis proceder a su estudio).
Y nada más, espero que estas reflexiones os abran los ojos.
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